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ESTRATEGIA
El valor de una gestión integral de la innovación

Daniel Agudo
Director de Relaciones institucionales
Descarbonización
El análisis de los 491 proyectos seleccionados desde 2020 revela el creciente protagonismo de las cadenas de valor, las capacidades productivas estratégicas y los nuevos mecanismos de financiación
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El análisis de 491 proyectos seleccionados por Innovation Fund desde 2020 revela cinco tendencias que reflejan la evolución del programa europeo de financiación de tecnologías limpias. La integración de soluciones industriales, la fabricación de equipos estratégicos, la diversificación de los mecanismos de financiación y las nuevas formas de innovación adquieren mayor protagonismo. El principal desafío, sin embargo, sigue siendo convertir los proyectos seleccionados en instalaciones operativas capaces de reducir emisiones. Para las empresas, el éxito dependerá no solo de la innovación tecnológica, sino también de su viabilidad industrial, financiera y comercial.

Líder de equipo y experto en Programas Europeos de sostenibilidad
El Innovation Fund se ha consolidado como uno de los principales instrumentos europeos para impulsar inversiones innovadoras de descarbonización. No obstante, la evolución de los proyectos seleccionados desde su primera convocatoria, en 2020, revela que el programa ha ido más allá de la financiación de tecnologías limpias para asumir un papel cada vez más relevante en la transformación de la industria europea.
Las primeras convocatorias ya combinaban tecnologías de generación limpia, almacenamiento y descarbonización industrial. En las ediciones más recientes adquieren mayor visibilidad las inversiones que integran diferentes procesos y tecnologías, la fabricación europea de equipos estratégicos y el desarrollo de las cadenas de valor necesarias para reducir emisiones a gran escala.
Esta evolución no significa que el Innovation Fund haya abandonado sus objetivos originales. Refleja, más bien, una ampliación de los ámbitos de intervención y una creciente especialización de sus mecanismos de apoyo. Las subvenciones ordinarias conviven ahora con instrumentos competitivos específicos para determinadas tecnologías y aplicaciones industriales.
El análisis de los proyectos seleccionados desde 2020 permite identificar cinco tendencias que ayudan a comprender esta evolución y sus implicaciones para las empresas que preparan nuevas inversiones de descarbonización. Con una advertencia: este análisis se basa en los 491 proyectos que figuraban en el inventario de la Comisión Europea el 22 de octubre de 2026. De ellos, 376 corresponden a subvenciones ordinarias, 6 a baterías, 44 a hidrógeno y 65 a calor industrial. Para comparar la evolución del programa, hemos tenido en cuenta únicamente los proyectos de subvenciones ordinarias: 39 en la edición de 2020, y 36, 59, 92, 73 y 77 en los años siguientes, respectivamente. Además, como Bruselas actualiza las listas de proyectos de años anteriores, los porcentajes que se presentan en este artículo reflejan los datos disponibles en la fecha de consulta, que pueden diferir de los publicados originalmente. Tampoco indican cómo se distribuye el dinero entre los proyectos.
Una de las tendencias más visibles del Innovation Fund es el creciente protagonismo de proyectos que combinan diferentes tecnologías, procesos e infraestructuras para descarbonizar actividades industriales completas. La innovación industrial adquiere así una dimensión cada vez más sistémica: el reto no consiste únicamente en desarrollar tecnologías eficaces, sino en conseguir que funcionen conjuntamente en condiciones industriales y comerciales reales.
Las primeras cohortes del programa evidenciaban una presencia apreciable de las tecnologías de generación renovable y el almacenamiento. La generación renovable representaba el 15,4% de las subvenciones ordinarias del Innovation Fund 2020; cinco años después supusieron el 3,9%. El sector de generación renovable y calor también reduce su peso del 23,1% al 5,2% en el mismo período. Estos datos no indican que las renovables hayan dejado de ser estratégicas, sino que el diferencial competitivo del programa se busca cada vez más en su integración industrial, en procesos difíciles de electrificar y en fabricar sus componentes, más que en financiar instalaciones de generación convencionales.
La misma lectura permite entender la permanencia de cemento, siderurgia, química y vidrio. Son industrias con altas emisiones de proceso, activos de larga vida y costes de transformación elevados. Su peso fluctúa entre convocatorias, pero su descarbonización continúa siendo la justificación industrial central del Innovation Fund.
La familia tecnológica de combustibles sostenibles y moléculas presenta una trayectoria ejemplar: el 7,7% de los proyectos seleccionados en 2020, el 19,2% en 2024 y el 19,5% en 2025. Las iniciativas aprobadas más recientemente incluyen combustibles sostenibles de aviación, e-metanol, biometano y distintas rutas de transformación de residuos y carbono.
Detrás de este crecimiento hay una lógica sectorial: aviación, navegación y determinados usos químicos no siempre pueden descarbonizarse mediante electrificación directa. Producir combustibles alternativos, sin embargo, no equivale automáticamente a garantizar su viabilidad. Importan el precio de la electricidad renovable, el origen del carbono, la disponibilidad de biomasa sostenible y contratos de compra suficientemente sólidos. El Innovation Fund está financiando, en parte, la creación de mercados todavía inmaduros.
La captura, utilización y almacenamiento de CO₂ se mantiene como un componente persistente, no como una moda reciente. Supone el 15,4% de los proyectos aprobados en Innovation Fund 2020, el 15,1% en 2024 y el 10,4% en 2025. Entre ellos, el proyecto Mosusol-NetCO₂ – impulsado por Molins en colaboración con Enagás y Linde, y acompañado por Zabala Innovation – se ha convertido en el primer proyecto de gran escala de una cementera española seleccionado para recibir financiación del Innovation Fund.
La novedad es la creciente importancia de conectar la captura con el transporte y los clientes industriales. Un proyecto puede demostrar un captador técnicamente excelente y fracasar si no dispone de tubería o terminal portuaria. Innovation Fund 2025 incorporaba, además, una primera iniciativa de captura directa de aire con almacenamiento, señal de diversificación tecnológica, aunque todavía no de despliegue masivo.
También crece la movilidad, del 8,7% de IF23 al 15,6% en la última edición. Aviación híbrida, electrificación marítima, motores de amoniaco y baterías muestran que el Innovation Fund aborda tanto el vehículo como sus combustibles e infraestructuras.
La evolución del Innovation Fund refleja otra transformación relevante, ya que el programa no se limita a financiar instalaciones que reducen emisiones, sino que también apoya el desarrollo de capacidades industriales para fabricar las tecnologías necesarias para la transición energética. La circularidad y las materias primas críticas completan esta evolución. Los proyectos de recuperación, reciclaje, sustitución y transformación de materiales conectan los objetivos climáticos con la seguridad de suministro y la reducción de dependencias industriales. De esta forma, el Innovation Fund incorpora una dimensión adicional al valorar no solo el impacto climático de las inversiones, sino también su contribución al desarrollo de capacidades tecnológicas y productivas en Europa.
La fabricación de tecnologías limpias ha adquirido un protagonismo creciente en el diseño del Innovation Fund. Aunque las primeras convocatorias ya financiaban proyectos industriales de este tipo, la edición de 2022 introdujo una línea específica para su fabricación, una orientación que se consolidaría el año siguiente mediante una modalidad propia, junto con las destinadas a proyectos grandes, medianos, pequeños y pilotos. Este cambio refleja una ampliación de los objetivos del programa: además de apoyar instalaciones que reducen emisiones, busca impulsar la capacidad europea para producir las tecnologías necesarias para la descarbonización.
Esta evolución refuerza el vínculo entre la financiación climática y la política industrial europea. La transición energética no depende únicamente de la capacidad para desarrollar e instalar tecnologías limpias, sino también de disponer de una base manufacturera capaz de producirlas. Financiar nuevas capacidades de fabricación en Europa contribuye, por tanto, a reducir la dependencia de proveedores exteriores y a reforzar la seguridad de suministro de equipos y componentes estratégicos. El Innovation Fund incorpora así una dimensión que trasciende la reducción directa de emisiones y conecta los objetivos climáticos con el fortalecimiento del tejido industrial europeo.
Los resultados de Innovation Fund 2025 confirman esta prioridad. La Comisión Europea ha seleccionado 12 proyectos de fabricación de tecnologías limpias, que solicitan conjuntamente cerca de 895 millones de euros. Las iniciativas abarcan tecnologías como bombas de calor, paneles solares, electrolizadores, baterías para vehículos eléctricos e imanes de tierras raras. Más allá del número de proyectos, esta orientación muestra cómo el Innovation Fund se está convirtiendo también en un instrumento de política industrial, al vincular la reducción de emisiones con la competitividad de las empresas europeas y la disminución de dependencias tecnológicas y productivas del exterior.
Los proyectos de circularidad, reciclaje y sustitución pasan del 10,3% en 2020 al 20,5% en 2024; en 2025 supusieron el 14,3%. La oscilación desaconseja hablar de crecimiento continuo, pero confirma que la descarbonización empieza a medirse también por los materiales que consume y recupera la industria.
Bruselas identifica seis iniciativas de materias primas críticas seleccionadas en Innovation Fund 2025. La recuperación de metales, el reciclaje y la producción de componentes esenciales se sitúan así en la intersección entre ahorro de emisiones, seguridad de suministro y reducción de dependencias exteriores. Conviene distinguir ambos objetivos: no toda planta estratégica para Europa garantiza, por sí sola, una gran reducción directa de CO₂.
El peso del hidrógeno y la electrólisis entre los proyectos seleccionados en las convocatorias generales del Innovation Fund ha disminuido en las últimas ediciones. Según la clasificación tecnológica utilizada en este análisis, estas soluciones representaban el 23,7% de los proyectos en 2022 y el 22,8% en 2023, frente al 7,8% de 2025. No obstante, esta evolución no implica necesariamente una pérdida de prioridad de la tecnología en el conjunto del programa.
El Innovation Fund también financia la producción de hidrógeno renovable mediante subastas competitivas vinculadas al Banco Europeo del Hidrógeno, un mecanismo independiente de las convocatorias generales que concede ayudas en función de la producción verificada. En la tercera subasta, IF25 Hydrogen Auction, se seleccionaron 13 proyectos, incluidos los que se incorporaron desde la lista de reserva.
La coexistencia de ambos instrumentos muestra que el apoyo europeo al hidrógeno ya no puede evaluarse exclusivamente a partir de su presencia en las convocatorias generales. Para determinar si está aumentando o disminuyendo realmente, sería necesario analizar conjuntamente los proyectos seleccionados y, sobre todo, los recursos económicos comprometidos en cada instrumento.
La electrificación de procesos industriales y el almacenamiento térmico aparecen de forma recurrente en las subvenciones ordinarias; 9 de los 77 proyectos seleccionados en Innovation Fund 2025 tienen la electrificación o el calor como tecnología principal. Pero la señal más contundente procede de otro instrumento: la primera subasta específica de calor industrial seleccionó 65 proyectos, con 766 MW térmicos de capacidad prevista y una producción estimada de 16,3 TWh de calor descarbonizado durante sus cinco primeros años.
El análisis de los proyectos seleccionados también permite identificar distintas formas de innovación industrial. Algunas inversiones se basan en tecnologías, materiales o procesos fundamentalmente diferenciados. Otras utilizan tecnologías conocidas, pero las combinan en configuraciones novedosas, las adaptan a nuevas aplicaciones industriales o resuelven problemas complejos de integración y escalado.
Esta segunda forma de innovación tiene una presencia especialmente importante entre los grandes proyectos. En Innovation Fund 2025, 9 de los 12 proyectos Large-Scale seleccionados se caracterizan principalmente por la integración innovadora de tecnologías y procesos existentes, según el análisis independiente de sus descripciones técnicas públicas.
Los proyectos Medium-Scale presentan un perfil parcialmente diferente, ya que 6 de los 17 seleccionados muestran una diferenciación relevante en sus procesos, materiales o dispositivos tecnológicos fundamentales.
Aunque las puntuaciones oficiales de innovación de la Comisión Europea no están disponibles públicamente para todos los proyectos, el análisis permite comprobar que el Innovation Fund apoya tanto innovaciones tecnológicas fundamentales como soluciones industriales cuya diferenciación reside en la integración, la configuración o la aplicación comercial.
El indicador más exigente del Innovation Fund no es cuántos proyectos aparecen en una presentación, sino cuántos llegan a financiarse, construirse y operar. En este sentido, al finalizar 2025 existían 197 proyectos en curso, pero solo 42 habían alcanzado el cierre financiero y 20 habían entrado en operación, según el informe de conocimiento compartido de 2026. Son hitos con calendarios diferentes; no constituyen una tasa de fracaso, pero muestran la distancia entre seleccionar innovación y materializarla.
Los obstáculos se repiten: permisos, costes energéticos, suministro de equipos, acceso a redes, infraestructuras de CO₂ y contratos de compra. En este contexto, el Innovation Fund evoluciona en dos direcciones complementarias. Por un lado, amplía su ámbito desde tecnologías individuales hacia cadenas de valor industriales y, por el otro, diversifica sus instrumentos para estimular producción y demanda. Su éxito futuro dependerá menos de descubrir nuevas soluciones prometedoras que de convertir una cartera cada vez más sofisticada en instalaciones competitivas, conectadas y operativas.

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