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Industria

La Comisión Europea prepara 30.000 M€ para acelerar la descarbonización industrial

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La Comisión Europea prepara el Investment Booster, un nuevo mecanismo de financiación dotado con unos 30.000 millones de euros para impulsar la descarbonización industrial. El instrumento priorizará proyectos maduros, ofrecerá ayudas vinculadas a las emisiones evitadas y permitirá presentar solicitudes de forma continua, según un diseño todavía pendiente de aprobación.

Financiación de 30.000 millones de euros. El Investment Booster prevé movilizar 400 millones de derechos de emisión del EU ETS entre 2027 y 2030.
Ayudas por emisiones evitadas. Las empresas podrán recibir una prima fija por tonelada de emisiones reducidas y verificadas durante un máximo de diez años.
Prioridad para proyectos maduros. Los fondos se asignarán por orden de aceptación y los proyectos deberán iniciar las obras en un máximo de 30 meses desde su aprobación.
Tecnologías industriales elegibles. El mecanismo contempla la electrificación, el hidrógeno y la captura y almacenamiento de carbono, con posibles ampliaciones.
Consulta en noviembre de 2026. La Comisión Europea prevé consultar a la industria durante seis semanas para definir las tecnologías, los requisitos y las condiciones de financiación.

La Comisión Europea avanza en el diseño del Investment Booster, un nuevo mecanismo de financiación destinado a acelerar las inversiones en descarbonización industrial en Europa. Concebido como la primera fase del futuro Industrial Decarbonisation Bank, el instrumento movilizará una dotación estimada de 30.000 millones de euros y se dirigirá principalmente a proyectos industriales maduros, preparados para iniciar su ejecución. La iniciativa – cuya puesta en marcha dependerá de la aprobación de la revisión de la Directiva europea sobre el régimen de comercio de derechos de emisión (EU ETS) – se enmarca en el Clean Industrial Deal, la estrategia de la UE para impulsar la descarbonización industrial como motor de competitividad, reforzar la autonomía estratégica y acelerar la transición hacia una economía climáticamente neutra en 2050.

La Dirección General de Acción por el Clima (DG CLIMA) presentó los principales elementos de su diseño durante una sesión de consulta con stakeholders celebrada este martes en Bruselas, en la que participaron representantes de diferentes sectores industriales, asociaciones y agentes especializados, entre ellos Zabala Innovation. En palabras de Susana Garayoa, responsable de Relaciones institucionales de la consultora en Bruselas, “el encuentro permitió conocer cómo podría funcionar este nuevo mecanismo, qué tecnologías y proyectos podrían beneficiarse y cuáles serán los próximos pasos para concretar sus condiciones de financiación”.

Un nuevo modelo de financiación para inversiones industriales

El Investment Booster movilizará, según la propuesta presentada, 400 millones de derechos de emisión del EU ETS durante el periodo 2027-2030, equivalentes a unos 30.000 millones de euros si se considera un precio de referencia de 75 euros por tonelada de CO₂. Una de sus principales novedades es que el instrumento no se basará en subvenciones calculadas directamente sobre los costes elegibles de inversión, sino en una prima fija por tonelada de gases de efecto invernadero evitada y verificada. Esta se determinará previamente para diferentes tecnologías o casos de uso y podrá abonarse durante un máximo de diez años, una vez que los proyectos estén operativos y acrediten las reducciones de emisiones.

A diferencia de las subvenciones tradicionales, el apoyo se materializará mediante la asignación de derechos de emisión del EU ETS. Las empresas beneficiarias podrán monetizarlos en el mercado, conservarlos o utilizarlos para cumplir sus obligaciones regulatorias. El número de derechos asignados se ajustará al precio de referencia del carbono, mientras que la prima por tonelada evitada permanecerá fija. “Este modelo pretende ofrecer mayor previsibilidad a los ingresos de los proyectos, facilitar el acceso a financiación privada y contribuir a cerrar la brecha de rentabilidad que todavía dificulta el despliegue de numerosas tecnologías de descarbonización”, subraya Javier Ordoñez, consultor de Zabala Innovation.

Otra característica diferencial será el procedimiento de asignación de ayudas, basado en el principio first in, first served. Frente a los procesos competitivos tradicionales, el Investment Booster pretende establecer un sistema de evaluación más ágil, con comprobaciones de elegibilidad simplificadas y una asignación de recursos vinculada al orden de aceptación de los proyectos en el denominado Booster Registry.

La rapidez de acceso, sin embargo, estará acompañada de exigencias importantes. Los proyectos deberán acreditar su madurez técnica y financiera, presentar garantías de ejecución y comenzar las obras en un plazo máximo de 30 meses desde su aprobación formal, según el diseño actualmente previsto. Bruselas contempla también la exigencia de una garantía bancaria o completion bond, destinada a asegurar que los proyectos seleccionados se ejecuten efectivamente. Esta podría ejecutarse total o parcialmente si se incumplen los plazos establecidos para iniciar la construcción o entrar en operación.

¿Qué sectores y tecnologías podrán beneficiarse?

El nuevo instrumento se orientará principalmente a las industrias intensivas en energía, uno de los ámbitos donde la reducción de emisiones requiere inversiones de mayor envergadura y presenta importantes desafíos tecnológicos y económicos. Durante la sesión, la Comisión Europea presentó un primer mapa de tecnologías y aplicaciones industriales que podrían recibir apoyo, estructurado en tres grandes vías de descarbonización.

  • Electrificación industrial: bombas de calor, calderas eléctricas, calentamiento por resistencia y otras tecnologías para sustituir combustibles fósiles en procesos térmicos de media y alta temperatura.
  • Hidrógeno: producción y utilización de hidrógeno renovable y bajo en carbono en procesos industriales difíciles de electrificar, así como su integración en la producción de acero, amoniaco, metanol y otros productos químicos.
  • Captura y almacenamiento de carbono (CCS): especialmente para emisiones de proceso difíciles de evitar, como las asociadas a la producción de cemento, cal y determinadas actividades químicas.

Bruselas estudia, además, la posibilidad de incorporar una cuarta vía centrada en soluciones circulares y sustitución de materiales, que incluiría nuevas materias primas, procesos alternativos y tecnologías capaces de reducir significativamente las emisiones industriales. El análisis presentado contempla aplicaciones para sectores como la siderurgia, cemento, aluminio, vidrio, cerámica y química, además de determinados procesos de tratamiento de residuos.

“Una cuestión especialmente relevante para la industria es que el mapa de tecnologías todavía no está cerrado”, apunta Garayoa. Durante el debate, distintos representantes industriales plantearon la necesidad de contemplar proyectos que combinen varias soluciones de descarbonización, garantizar la neutralidad tecnológica y tener en cuenta las diferencias entre procesos industriales. Los representantes de la Comisión Europea se mostraron abiertos a revisar y ampliar los casos de uso identificados, así como a estudiar la posibilidad de agrupar tecnologías cuando resulte adecuado. También confirmaron que las pymes podrán acceder al mecanismo, siempre que cumplan los requisitos de ejecución, seguimiento y verificación de emisiones.

La disponibilidad de infraestructuras, un factor decisivo para los proyectos

Más allá de la madurez tecnológica, Bruselas reconoce que uno de los principales obstáculos para la descarbonización industrial es la disponibilidad de infraestructuras energéticas y la dificultad para construir modelos de negocio económicamente viables. Los proyectos de electrificación dependen de conexiones adecuadas a la red eléctrica, mientras que las inversiones en hidrógeno o captura de carbono requieren infraestructuras de suministro, transporte y almacenamiento. A ello se suman los elevados costes iniciales de inversión, los precios de la energía y de las materias primas bajas en carbono, así como la incertidumbre sobre la demanda de productos industriales descarbonizados.

El Investment Booster tendrá especialmente en cuenta estas dependencias y podría cubrir determinados costes de infraestructura asumidos por los promotores. La Comisión Europea también contempla la necesidad de una mayor coordinación entre empresas, operadores de redes y autoridades nacionales para facilitar el desarrollo de proyectos industriales integrados y clústeres de descarbonización. Por tanto, “la capacidad de demostrar que un proyecto dispone de las condiciones técnicas, financieras y de infraestructura necesarias para ejecutarse en los plazos previstos será un elemento fundamental para acceder al nuevo mecanismo”, advierte Ordoñez.

La financiación podrá combinarse con otros instrumentos europeos

“Otro de los aspectos de mayor interés para los promotores industriales es la posible complementariedad del Investment Booster con otros mecanismos de financiación”, señala Garayoa, quien explica que, en las intenciones de Bruselas, “los proyectos que hayan recibido ayudas del Innovation Fund o financiación pública nacional podrían optar también al Investment Booster, siempre que se respeten las reglas de acumulación de ayudas y se evite la sobrecompensación”.

Incluso determinados proyectos que ya hayan alcanzado la decisión final de inversión (final investment decision, FID) podrían ser elegibles de manera excepcional si demuestran que persiste una necesidad adicional de financiación y que el apoyo resulta necesario para garantizar su viabilidad. “Esta posibilidad resulta especialmente interesante para grandes proyectos industriales que, pese a haber avanzado en su desarrollo, encuentran dificultades para alcanzar la viabilidad comercial debido a los costes energéticos, las condiciones del mercado o las necesidades de infraestructura”, indica Garayoa. No obstante, las reglas concretas de compatibilidad y acumulación todavía deberán definirse.

“El Investment Booster se plantea como un instrumento complementario al Innovation Fund. Mientras este último continuará apoyando tecnologías innovadoras y proyectos con mayor riesgo tecnológico, el nuevo banco de descarbonización industrial pretende facilitar el despliegue a gran escala de soluciones más maduras”, agrega la responsable de Relaciones institucionales de Zabala Innovation en Bruselas.

Una encuesta para definir las condiciones del instrumento

DG CLIMA prevé abrir en noviembre de 2026 una encuesta online dirigida a stakeholders, que permanecerá disponible durante aproximadamente seis semanas. “La consulta tendrá una importancia especial para las empresas que estén desarrollando proyectos de descarbonización con vistas al periodo 2028-2030”, destaca Garayoa. La Comisión Europea quiere conocer qué tecnologías y aplicaciones industriales deberían incluirse, qué volumen de reducción de emisiones podrían alcanzar los proyectos y qué nivel de prima sería necesario para hacer viables las inversiones. También solicitará aportaciones sobre la estructura de las diferentes vías tecnológicas, los criterios de elegibilidad, la metodología de cálculo de las primas y las condiciones de ejecución.

La encuesta combinará preguntas de respuesta cerrada y abierta. Las aportaciones permitirán revisar el mapa de tecnologías, identificar aplicaciones industriales que no hayan sido contempladas inicialmente y ajustar los niveles de apoyo a las necesidades reales de inversión. Garayoa se dice convencida de que la participación de la industria será determinante para configurar las futuras condiciones de financiación. “No se trata únicamente de trasladar opiniones generales, sino de aportar información técnica y económica que permita diseñar un instrumento eficaz y adaptado a las características de los distintos sectores industriales”, apostilla.

Según el calendario presentado en Bruselas, la Comisión Europea analizará las respuestas durante el primer trimestre de 2027 y prevé publicar un primer borrador de los términos y condiciones en el segundo trimestre de ese año.

Anticiparse será fundamental para participar en las próximas convocatorias

Una vez definido el marco regulatorio y aprobadas las condiciones de financiación, la Comisión Europea prevé poner en marcha un sistema de convocatoria abierta que permita recibir proyectos de manera continua mientras existan recursos disponibles, con un horizonte máximo inicialmente situado a finales de 2030.

“Este enfoque representa un cambio importante para las empresas acostumbradas a convocatorias con fechas de cierre y procedimientos competitivos”, avisa Ordoñez. “La madurez de los proyectos y su capacidad para presentar rápidamente una solicitud completa podrían convertirse en factores decisivos para acceder a los recursos” añade. En este contexto, será especialmente importante avanzar desde ahora en aspectos como la definición tecnológica, los estudios de viabilidad, la planificación de inversiones, la disponibilidad de infraestructuras energéticas y la cuantificación de las emisiones que podrán evitarse.

Asimismo, “las empresas deberán analizar la brecha de financiación de sus proyectos y su capacidad para cumplir los hitos de ejecución previstos, teniendo en cuenta que el apoyo se vinculará a reducciones de emisiones efectivamente verificadas”, aconseja el consultor. Paralelamente, las empresas deberán seguir de cerca las oportunidades de financiación que continúan desarrollándose en el marco del Innovation Fund, incluidas las convocatorias y subastas orientadas a la descarbonización del calor industrial y al despliegue de tecnologías limpias. “La coexistencia de estos instrumentos hace cada vez más importante diseñar estrategias de financiación que tengan en cuenta tanto la madurez tecnológica como los calendarios de inversión y las características de cada mecanismo”, concluye Ordoñez.