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El Industrial Accelerator Act y la nueva arquitectura industrial europea

Susana Garayoa
Responsable de Relaciones Institucionales en Bruselas
FP10
El Consejo de la Unión Europea impulsa un programa marco más orientado a las prioridades estratégicas, sin cerrar el debate sobre la excelencia científica
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El Consejo de la Unión Europea ha fijado su primera posición política sobre Horizon Europe 2028-2034 (FP10), una etapa importante en la negociación con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. La propuesta refuerza el papel de los Estados miembros en la definición del programa, acerca el Pilar II al futuro European Competitiveness Fund, orienta las ‘partnerships’ europeas hacia objetivos más estratégicos y da más protagonismo a la seguridad, la defensa y las tecnologías críticas. El principal debate será cómo reforzar la competitividad europea sin comprometer la autonomía del programa ni la investigación basada en la excelencia científica.

Responsable de Relaciones Institucionales en Bruselas
La aprobación por parte del Consejo de la Unión Europea de su Partial general approach sobre el futuro Horizon Europe 2028-2034, acordada la semana pasada, constituye una primera señal política clara sobre el modelo de programa marco que los Estados miembros quieren impulsar para la próxima década. Aunque el presupuesto sigue pendiente de la negociación del próximo Marco Financiero Plurianual, el décimo programa marco – FP10, por sus siglas en inglés – se perfila como un instrumento más integrado en la estrategia europea de competitividad, sin abandonar formalmente los principios que han regido la política europea de financiación de la investigación y la innovación.
Las cuestiones centrales estriban en quién participará en su definición, cómo se coordinará con otros instrumentos europeos y hasta qué punto conservará espacios suficientes para la investigación guiada por la excelencia científica. El documento del Consejo intenta articular estos equilibrios, pero también anticipa algunos de los debates institucionales que marcarán la negociación en los próximos meses.
El primer cambio relevante se sitúa en la gobernanza. El Consejo propone reforzar la participación del European Research Area and Innovation Committee y de la configuración estratégica del Programme Committee en la definición de las prioridades generales de Horizon Europe. Ambos órganos formularán recomendaciones sobre la orientación del programa y coordinarán su trabajo con el futuro General Committee del European Competitiveness Fund.
De esta forma, los Estados miembros podrían ganar capacidad de influencia sobre la programación estratégica del FP10. La Comisión Europea mantiene su papel como responsable de la ejecución, pero el margen político de los gobiernos nacionales aumenta en las fases en las que se decide la orientación de las futuras convocatorias.
Esta evolución se refuerza con la ampliación del procedimiento de examen a prácticamente todas las configuraciones del FP10, con la única excepción del programa de trabajo del Consejo Europeo de Investigación (ERC). Esta excepción preserva un espacio especialmente vinculado a la investigación de excelencia. En el resto de Horizon Europe 2028-2034, si el Comité del Programa no emite una opinión favorable, la Comisión Europea no podrá adoptar el correspondiente acto de ejecución. El resultado es una gobernanza más intergubernamental, con mayor control político sobre la implementación del FP10.
El Pilar II evidencia la novedad más relevante del texto. Dedicado a la investigación colaborativa y a los grandes retos sociales e industriales, este pasa a situarse en una relación mucho más estrecha con el futuro Fondo Europeo de Competitividad, concebido para impulsar la competitividad tecnológica e industrial europea.
El cambio no es meramente administrativo, sino que supone insertar la programación estratégica del Pilar II en una lógica más amplia de conexión entre investigación, innovación y despliegue industrial. El objetivo es evitar que Horizon Europe funcione de manera aislada respecto a otros instrumentos europeos y reforzar su contribución a las prioridades tecnológicas del club de los 27.
El punto crítico, sin embargo, será preservar la identidad propia del programa marco. Por ello, el texto introduce un equilibrio explícito entre convocatorias bottom-up, impulsadas por la comunidad científica, y convocatorias orientadas a prioridades estratégicas previamente definidas. Esta distinción será esencial para evitar que la investigación colaborativa quede subordinada exclusivamente a objetivos industriales de corto plazo.
Desde una perspectiva de política de I+D+i, el valor del FP10 dependerá precisamente de esa combinación: capacidad para responder a necesidades estratégicas europeas y, al mismo tiempo, margen suficiente para generar conocimiento disruptivo que no puede anticiparse desde la programación institucional.
Las European Partnerships también se reconfiguran desde una lógica de mayor direccionalidad. El Consejo propone reforzar el papel de los Estados miembros en la definición de sus áreas prioritarias e introduce la obligación de asegurar una mayor coherencia con otros programas de la Unión Europea, especialmente en las actividades de despliegue financiadas fuera del FP10.
En este caso, el objetivo no es solo mejorar la coordinación, sino evitar la fragmentación entre instrumentos. Las partnerships se consolidan como mecanismos relevantes del Pilar II, pero deberán encajar mejor en una arquitectura europea más amplia de apoyo a la I+D+i, desde la investigación colaborativa hasta la aplicación industrial.
El enfoque de ciclo de vida refuerza esta visión. La creación, seguimiento, transición y eventual finalización de las asociaciones europeas quedan sometidas a una lógica más estructurada. Además, el límite máximo a la proporción del presupuesto del Pilar II que podrá destinarse a estos instrumentos busca preservar el equilibrio entre las distintas modalidades de financiación. El Consejo apuesta por unas partnerships más estratégicas, pero no por un programa excesivamente concentrado en ellas.
El texto refleja también una dimensión geopolítica más marcada. El Consejo introduce un nuevo marco sobre seguridad de la investigación, referencias más explícitas a las tecnologías de doble uso, un mayor apoyo a la innovación deep-tech y un reconocimiento reforzado de la investigación vinculada a la defensa y a la resiliencia tecnológica europea.
Estas modificaciones sitúan al FP10 en continuidad con prioridades que han ganado centralidad en la agenda europea: autonomía estratégica abierta, seguridad económica y competitividad industrial. Horizon Europe 2028-2034 aparece así no solo como un programa de financiación de la ciencia y la innovación, sino también como una herramienta para reforzar capacidades estratégicas europeas.
El reto será integrar esta dimensión sin debilitar los elementos que han dado valor diferencial al programa marco: apertura, cooperación transnacional y excelencia científica. La seguridad de la investigación gana peso, pero deberá convivir con un ecosistema europeo que depende de su capacidad para atraer conocimiento, talento y colaboración.
La posición del Consejo abre una negociación que previsiblemente será compleja con el Parlamento Europeo. Las primeras reacciones de la Eurocámara apuntan a dos cuestiones especialmente sensibles.
La primera es la desaparición de referencias explícitas a la libertad de investigación científica. Para varios eurodiputados, este principio forma parte de la identidad misma de los programas marco y no debería quedar diluido en una formulación más orientada a prioridades estratégicas.
La segunda preocupación se refiere a la integración creciente entre el Pilar II y el European Competitiveness Fund. El Parlamento teme que una coordinación excesiva desplace progresivamente Horizon Europe desde un modelo basado en la excelencia científica hacia un instrumento más condicionado por objetivos de política industrial y competitividad.
Por tanto, la negociación que ahora seguirá produciéndose entre el Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión no girará únicamente en torno al volumen presupuestario del FP10. El debate será también institucional y conceptual: cómo reforzar la contribución del programa a la competitividad europea sin reducir su autonomía científica ni su capacidad para financiar investigación de frontera.

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