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MFP 2028-2034

El próximo presupuesto europeo encara su fase decisiva

De un vistazo: lo esencial de este artículo

La negociación del próximo presupuesto europeo 2028-2034 entra en una fase decisiva y apunta a un refuerzo de la inversión en investigación, innovación, competitividad y transformación industrial. Aunque persisten diferencias sobre las cifras finales y la gobernanza de algunos instrumentos, las propuestas en discusión confirman que estas áreas seguirán siendo prioritarias para la Unión Europea.

Mayor ambición financiera. El futuro FP10 podría incrementar su presupuesto en torno a un 30% respecto a Horizon Europe.
Impulso a la competitividad. El nuevo Fondo Europeo de Competitividad podría movilizar alrededor de 200.000 millones de euros.
Prioridad a la innovación. La UE mantiene la investigación y la innovación como pilares de su estrategia de crecimiento.
Reforma de la cohesión. Los fondos FEDER seguirían existiendo, aunque dentro de una estructura de gestión más integrada.
Acuerdo pendiente. Las instituciones europeas aún negocian el presupuesto final y el diseño de los nuevos instrumentos.

La negociación del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) de la Unión Europea para el periodo 2028-2034 entra en una fase clave. En palabras de Camino Correia, directora de Programas europeos de Zabala Innovation, aunque todavía no existe una propuesta definitiva, “los primeros documentos de trabajo y las posiciones expresadas por las instituciones europeas permiten afirmar que Europa quiere reforzar su capacidad de inversión en investigación, innovación, competitividad y transformación industrial”. El alcance final de ese esfuerzo, sin embargo, sigue dependiendo de una negociación compleja entre Estados miembros, Comisión Europea y Parlamento Europeo, cuyo cierre está previsto en diciembre.

El FP10 apunta a un aumento del 30% respecto a Horizon Europe

En las negociaciones que lidera actualmente la Presidencia chipriota del Consejo de la UE se manejan escenarios para el programa marco (FP10) inferiores a los 175.000 millones propuestos por la Comisión Europea y a los 200.000 millones de euros defendidos por el Parlamento Europeo. Entre las cifras que circulan en el debate figura una dotación cercana a los 141.000 millones de euros, aunque no existe todavía una posición definitiva del Consejo. No obstante, “incluso en este escenario, el mensaje de fondo sigue siendo positivo”, señala Correia, “ya que esta cifra supondría un incremento aproximado del 30% respecto al actual Horizon Europe, dotado con unos 95.000 millones de euros”.

Es decir, aunque las instituciones discrepan sobre el nivel exacto de ambición, todas las referencias sitúan al próximo programa marco por encima del presupuesto actual. “La investigación y la innovación seguirán siendo una prioridad estratégica de la UE en la próxima década”, zanja Correia.

El nuevo motor de la competitividad europea

Otro de los debates más sensibles se sitúa en torno a la creación del Fondo Europeo de Competitividad, uno de los instrumentos llamados a tener más peso en el próximo presupuesto comunitario. Según las cifras que se manejan en la negociación, este fondo estaría dotado con alrededor de 200.000 millones de euros. Su objetivo será concentrar recursos para reforzar la competitividad industrial y tecnológica europea, apoyando ámbitos como la transición limpia, la descarbonización industrial, la salud, la biotecnología, el liderazgo digital, la defensa, el espacio y otras áreas estratégicas.

La lógica de este nuevo fondo responde a la necesidad de mejorar la capacidad de Europa para transformar conocimiento en innovación, innovación en industria e industria en liderazgo global. En los últimos años, la UE ha identificado dificultades estructurales para escalar tecnologías, atraer inversión privada, consolidar cadenas de valor estratégicas y competir con otras grandes economías. En las intenciones de Bruselas, el Fondo Europeo de Competitividad nace para responder a ese reto, conectando mejor investigación, innovación, despliegue industrial y mercado.

Su diseño definitivo también está en negociación. Los Estados miembros quieren tener un papel más relevante en la gobernanza del fondo, especialmente en la definición de prioridades, programas de trabajo, convocatorias y asignaciones presupuestarias. “Esta mayor influencia nacional convivirá, previsiblemente, con salvaguardas para preservar principios esenciales de los programas europeos de investigación e innovación, como la excelencia científica, la evaluación independiente y la competencia abierta”, según Correia.

Un nuevo modelo para los fondos de cohesión

En cuanto a los fondos FEDER, “la reforma planteada no implica su desaparición”, asegura Correia. Lo que se discute es un cambio en la forma de gestionarlos. En lugar de mantener la actual arquitectura fragmentada en múltiples programas, la Comisión Europea ha propuesto avanzar hacia un único plan nacional por Estado miembro, que agrupe diferentes instrumentos financiados en gestión compartida.

Este nuevo modelo pretende simplificar la planificación, mejorar la coordinación entre prioridades nacionales y europeas y aumentar la capacidad de respuesta ante crisis económicas, geopolíticas o climáticas. En la práctica, cada país elaboraría un plan estratégico nacional que integraría fondos y políticas actualmente separados, entre ellos cohesión, agricultura, pesca, clima y otros instrumentos. Por tanto, los fondos FEDER no desaparecen, sino que quedarían integrados dentro de una arquitectura más amplia y centralizada.

Esta propuesta genera debate, especialmente en países con estructuras territoriales descentralizadas, como España o Bélgica. Las regiones temen perder visibilidad o capacidad de decisión en la gestión de los fondos. También el Parlamento Europeo ha expresado reservas sobre el riesgo de reducir la transparencia, el control democrático y el papel de los territorios. Por ello, “uno de los grandes puntos de la negociación será encontrar un equilibrio entre simplificación, eficacia y participación regional”, subraya Correia.

Un acuerdo aún por construir

La negociación del próximo presupuesto europeo sigue abierta y las posiciones entre Estados miembros continúan siendo divergentes. Algunos países defienden una mayor disciplina presupuestaria y han planteado ajustes o recortes de entre el 2% y el 4% sobre distintas partidas. Otros sostienen que las nuevas prioridades europeas no deben financiarse a costa de reducir políticas tradicionales como la cohesión o la agricultura.

“El camino hacia el cierre de las negociaciones será exigente”, en las previsiones de Correia. Quedan por resolver cuestiones decisivas como el tamaño final del presupuesto, la financiación de las nuevas prioridades, el papel de los Estados miembros, la relación entre el FP10 y el Fondo Europeo de Competitividad, y la protección de las políticas tradicionales. No obstante, “la lectura general, pese a la complejidad del proceso, es constructiva”, afirma esta experta. “Europa debate cuánto aumentar su ambición, no si debe hacerlo. Las cifras sobre la mesa confirman que la investigación, la innovación, la competitividad y la cohesión seguirán ocupando un lugar central en el futuro de la Unión Europea”, concluye Correia.