
Opinión
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Las AI factories, un camino hacia la autonomía estratégica en Europa

Julen Ugalde
Líder de equipo experto en Programas Europeos
Inteligencia artificial
Las AI Gigafactories como palanca de autonomía tecnológica y competitividad industrial
De un vistazo: lo esencial de este artículo
La Unión Europea da un paso decisivo en su estrategia de inteligencia artificial con las AI Gigafactories, infraestructuras de computación a gran escala llamadas a reforzar la autonomía tecnológica y la competitividad industrial europea. Más allá del aumento de potencia de cálculo, el nuevo marco regulatorio y financiero de EuroHPC redefine cómo se diseñan, financian y gobiernan estas infraestructuras críticas, con implicaciones directas para empresas, financiación de la I+D+I y colaboración público-privada.

Líder de equipo experto en Programas Europeos
Europa ha decidido acelerar. Tras el lanzamiento del concepto de las AI factories como instrumento para democratizar el acceso a capacidades avanzadas de computación e inteligencia artificial, la Unión Europea da ahora un paso más ambicioso con las AI Gigafactories. No se trata solo de una cuestión de escala, sino de un cambio cualitativo en la forma en que la UE concibe su autonomía tecnológica, su competitividad industrial y el papel de la financiación pública en el despliegue de infraestructuras críticas.
La reciente enmienda al Reglamento de la EuroHPC Joint Undertaking (EuroHPC JU), publicada el 16 de enero, es el marco jurídico que hace posible este salto. Y, como suele ocurrir en Europa, detrás de una modificación regulatoria aparentemente técnica se esconden implicaciones estratégicas de gran calado para empresas, centros tecnológicos y administraciones públicas.
Las AI factories nacieron con un objetivo claro: facilitar el acceso a infraestructuras de computación de alto rendimiento (HPC) y servicios de inteligencia artificial a un ecosistema amplio de usuarios, desde start-ups hasta pymes industriales y comunidades científicas. Su lógica era la de la proximidad, la especialización temática y la creación de polos de innovación conectados a los superordenadores europeos.
Las AI Gigafactories parten de esa base, pero elevan el planteamiento a otra dimensión. Estamos hablando de infraestructuras punteras de computación e inteligencia artificial a escala global, capaces de entrenar y desplegar modelos de IA de última generación con un uso intensivo de computación, integrando de forma nativa capacidades avanzadas de IA y, de manera destacada, tecnologías cuánticas. No sustituyen a las AI factories, sino que las complementan y refuerzan, actuando como nodos de referencia dentro de una arquitectura europea de computación mucho más integrada y jerarquizada.
La enmienda al Reglamento de la EuroHPC JU supone un cambio de alcance en la misión de este instrumento europeo. Hasta ahora, esta partnership había estado fundamentalmente asociada al despliegue y operación de supercomputadores de alto rendimiento. Con la modificación actual, su perímetro se amplía para dar cabida a una nueva generación de infraestructuras orientadas a la inteligencia artificial a gran escala.
El primer efecto tangible de esta revisión normativa es el reconocimiento formal de las AI Gigafactories dentro del marco jurídico europeo. No se trata de una mera etiqueta, sino de la base legal necesaria para planificar, financiar y gobernar infraestructuras de computación e IA de gran dimensión de forma coordinada entre la Comisión Europea, los Estados miembros y el sector privado. Este encaje regulatorio era una condición imprescindible para pasar de los anuncios políticos al despliegue real.
La enmienda amplía el papel de EuroHPC más allá de la supercomputación clásica, incorporando de forma explícita la computación cuántica dentro del mismo ecosistema que la inteligencia artificial y el HPC. La idea no es reemplazar las infraestructuras existentes, sino integrarlas en entornos híbridos donde los sistemas cuánticos puedan utilizarse para tareas muy concretas, como problemas de optimización o simulación, dentro de flujos de trabajo dominados por computación convencional. Con este enfoque, la Unión Europea no busca un impacto inmediato, sino crear capacidades, casos de uso y experiencia industrial en una tecnología aún emergente, pero considerada clave para la competitividad futura.
Otro de los cambios relevantes tiene que ver con el modelo de desarrollo de estas infraestructuras. Las AI Gigafactories se conciben desde el inicio como proyectos de colaboración público-privada, en los que la inversión pública europea y nacional se combina con aportaciones privadas para el despliegue y operación de las infraestructuras. Este enfoque permite una implicación más directa de la industria, no solo como usuaria de las capacidades de computación, sino también como socio en su desarrollo, sostenibilidad y evolución a largo plazo.
Desde el punto de vista financiero, la revisión del Reglamento sitúa a las AI Gigafactories como infraestructuras prioritarias dentro de EuroHPC, creando un marco que facilita la combinación de financiación europea y nacional para proyectos intensivos en computación. Para las empresas, esto se traduce en mayores oportunidades para financiar el desarrollo y escalado de soluciones de IA y computación cuántica dentro de programas como Horizon Europe o Digital Europe, apoyándose en infraestructuras ya financiadas y reduciendo significativamente los costes y riesgos asociados al uso intensivo de computación.
La enmienda también incorpora salvaguardas orientadas a garantizar que el acceso a estas capacidades no quede restringido a un número reducido de grandes actores. Se introducen mecanismos pensados para facilitar la participación de start-ups y scale-ups, evitando efectos de expulsión y reforzando el carácter abierto del ecosistema europeo de IA.
Para las empresas, las AI Gigafactories no deben interpretarse únicamente como un acceso ampliado a potencia de cálculo. Su verdadero valor reside en que configuran un nuevo marco de innovación en el que es posible abordar desarrollos en inteligencia artificial con un nivel de ambición, escala y rapidez difícilmente alcanzable en entornos tradicionales.
El acceso a infraestructuras avanzadas de computación permite a sectores intensivos en datos (como la industria avanzada, la energía, la salud, la movilidad o las finanzas) desarrollar y escalar soluciones de IA que hasta ahora quedaban fuera de su alcance por costes, complejidad técnica o falta de capacidad interna. Al apoyarse en infraestructuras ya financiadas y operadas a escala europea, las empresas pueden concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de modelos, aplicaciones y casos de uso, en lugar de invertir recursos propios en construir capacidades de cómputo desde cero. Para muchas empresas, esto supone además acortar de forma significativa el time-to-market de soluciones basadas en IA, al tiempo que se limita la exposición a inversiones iniciales elevadas y se gana margen para experimentar e innovar.
En materia de financiación pública, las AI Gigafactories reflejan la apuesta de la Unión Europea por grandes infraestructuras habilitadoras como motor de la innovación industrial y la mitigación de riesgos.
Este enfoque abre un abanico de oportunidades para las empresas, pero también introduce una mayor complejidad. Aprovechar el potencial de las AI Gigafactories no dependerá únicamente de acceder a capacidad de cómputo, sino de saber encajar los proyectos de I+D+I dentro de un ecosistema cada vez más interconectado de instrumentos europeos y nacionales. Programas como los ya mencionados Horizon Europe o Digital Europe, junto con iniciativas vinculadas a EuroHPC, tenderán a alinearse de forma creciente alrededor de estas infraestructuras.
En este contexto, el acompañamiento experto resulta clave. En Zabala Innovation ayudamos a las empresas a identificar oportunidades de financiación ligadas a las AI Gigafactories, a definir hojas de ruta de I+D+I coherentes con estas infraestructuras y a estructurar proyectos competitivos que combinen financiación europea y nacional. Esto incluye desde la conceptualización de proyectos intensivos en computación hasta la búsqueda de socios, la preparación de propuestas y el apoyo en la gestión de proyectos una vez financiados.
Más allá de la obtención de ayudas, el reto para muchas empresas es tomar decisiones informadas sobre cuándo y cómo invertir en inteligencia artificial avanzada. La financiación pública asociada a las AI Gigafactories permite reducir incertidumbre, acortar plazos y escalar desarrollos con menor riesgo. Acompañar a las empresas en ese proceso, conectando estrategia tecnológica, financiación y ejecución, es donde Zabala Innovation aporta mayor valor.

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