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Descarbonización industrial

Descarbonizar la fundición: tecnologías clave, barreras y financiación pública

ayudas para la descarbonización de la fundición

La industria en España concentra uno de los mayores desafíos en la lucha contra el cambio climático. En 2023, este sector emitió el 18,1% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, precedido solo por el transporte (32,6%), según el avance del Inventario Nacional de Emisiones publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En este contexto, la fundición, clave para la automoción, la construcción o el suministro de componentes industriales, depende de procesos térmicos intensivos que requieren temperaturas superiores a los 1.600 ºC, y cuyo suministro energético sigue basándose en gran medida en combustibles fósiles, especialmente gas natural.

La necesidad de una transformación estructural se acelera ante la presión regulatoria europea, el aumento del coste de los derechos de emisión y la creciente exigencia de los clientes para reducir las emisiones asociadas a sus cadenas de suministro. “El reto para la fundición no es únicamente tecnológico; hablamos de un rediseño industrial que exige inversión, colaboración público-privada y una planificación energética coherente con los objetivos climáticos”, señala Sancho Ubani, consultor senior en proyectos nacionales de Zabala Innovation.

De esta forma, los expertos señalan que la descarbonización de la fundición, lejos de ser solo una obligación medioambiental, se convierte en una vía de competitividad industrial. Las oportunidades de financiación pública, tanto europeas como nacionales y autonómicas, están hoy más alineadas que nunca con las necesidades del sector. “Los fondos europeos están priorizando proyectos de alto impacto en reducción de emisiones, especialmente en sectores industriales intensivos como el de la fundición, donde la electrificación o la captura de carbono ofrecen un margen de mejora significativo”, explica Natxo de Marco, líder del área de Energía en proyectos europeos de la misma consultora.

Tecnologías aplicables para la reducción de emisiones

Las tecnologías aplicadas a la fundición para reducir su huella de carbono se centran en dos ejes: el cambio de fuente energética y la mejora en la eficiencia de los procesos, tanto a nivel energético como de materiales.

  • En primer lugar, se está avanzando hacia la electrificación de procesos tradicionalmente alimentados por combustibles fósiles. Entre las alternativas ya disponibles destacan los hornos eléctricos de inducción o resistencias cerámicas, capaces de alcanzar temperaturas superiores a 1.200 ºC sin necesidad de combustión directa.
  • La integración de energía renovable en las plantas es otra de las líneas estratégicas. La contratación de electricidad con garantía de origen renovable o la instalación de fotovoltaica y sistemas de almacenamiento energético permiten reducir la huella indirecta asociada al consumo eléctrico.
  • Otro eje clave es la implantación de sistemas de captura y utilización de CO₂. Esta tecnología permite capturar el dióxido de carbono emitido en los hornos de recalentamiento y almacenarlo o reutilizarlo como materia prima para otras industrias. Aunque estas soluciones aún requieren mejoras en eficiencia y costes, ya se están planteando como opción viable en el medio plazo en proyectos industriales reales.
  • En paralelo, se están incorporando herramientas digitales para optimizar procesos y reducir pérdidas térmicas. El uso de sensores, inteligencia artificial y sistemas de control avanzados permite un ajuste más preciso de los parámetros de operación, lo que repercute en una menor demanda energética por tonelada de acero fundido.
  • También se observa una creciente apuesta por materias primas secundarias, como la chatarra metálica reciclada, lo que disminuye la necesidad de materiales vírgenes y las emisiones derivadas de su transformación.

Mecanismos de financiación para proyectos de descarbonización

Para hacer frente al elevado coste de estas tecnologías, el sector cuenta con diversos mecanismos de apoyo público.

Innovation Fund

En el ámbito europeo, el programa Innovation Fund es una de las herramientas más relevantes. En su línea específica para tecnologías net-zero, apoya la implementación de sistemas innovadores de descarbonización en procesos industriales fósiles, que pueden alcanzar hasta el 60% de los costes relevantes. Una segunda línea de este fondo, centrada en calor industrial, financia proyectos de electrificación de procesos térmicos con subvenciones directas en forma de subasta.

PERTE de Descarbonización Industrial

A nivel nacional, el PERTE de Descarbonización Industrial contempla ayudas a fondo perdido y préstamos bonificados para grandes inversiones que reduzcan de forma significativa las emisiones directas. Su Línea A está dirigida a instalaciones con emisiones intensivas, siempre que el proyecto demuestre un avance tecnológico o un beneficio ambiental adicional.

Programas de descarbonización industrial regionales

En el plano autonómico, algunas regiones han lanzado programas específicos. Por ejemplo, los programas de descarbonización industrial de Navarra y País Vasco apoyan proyectos individuales que contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la electrificación de procesos, el uso de materias primas sostenibles o la valorización de residuos. Aunque la ayuda máxima por empresa suele ser limitada, esta facilita la financiación de proyectos regionales medianos y pequeños.

Ejemplos prácticos

  • Uno de los ejemplos más representativos de descarbonización de la fundición es la captura de CO₂ en un horno de recalentamiento en una acería con una producción anual de 2 millones de toneladas, en fase de prefactibilidad, mediante absorción química con aminas avanzadas. Esta tecnología permitiría capturar hasta el 90 % de las emisiones del proceso, con una inversión estimada de 200 millones de euros en una década. Este proyecto se presentaría a la línea Net Zero Technologies de Innovation Fund, solicitando una ayuda cercana a los 84 millones de euros, con un coste por tonelada evitada de 42–43 euros.
  • Otro ejemplo es el de electrificación de un horno similar. En este supuesto, el horno actual, alimentado por gas natural, estaría generando unas 220.000 toneladas de CO₂ al año. La sustitución por un sistema eléctrico mediante inducción permitiría reducir las emisiones en un 90%, es decir, 200.000 toneladas al año. Con una inversión total estimada en 120 millones de euros (CAPEX más OPEX a 10 años), se presentaría a la convocatoria de Innovation Fund – Descarbonización de calor industrial, solicitando una subvención de 48 millones de euros, es decir, 24 euros por tonelada de CO₂ evitada.
  • En el ámbito regional, podría darse el ejemplo de una acería del País Vasco que plantea un proyecto de electrificación completa de su horno de recalentamiento, actualmente a gas natural. La inversión prevista, de 80 millones de euros, es elegible tanto para el PERTE de Descarbonización Industrial – Línea A, con una ayuda potencial de 16 millones de euros, como para el programa autonómico, donde podría obtener hasta 1,5 millones de euros adicionales. No obstante, estos programas no son compatibles entre sí si se alcanzan los máximos legales permitidos.