
Opinión
Industria
Reindustrializar Europa con inteligencia artificial

Daniel Errea
Líder del Área de Digital
Industria digital
El Paquete de soberanía tecnológica previsto por Bruselas mostrará si la fortaleza investigadora europea puede transformarse en capacidad industrial
De un vistazo: lo esencial de este artículo
El futuro Paquete de soberanía tecnológica de Europa supone un cambio de enfoque: pasar de regular los mercados digitales a construir la infraestructura necesaria para competir a escala global. Su éxito no dependerá únicamente de nueva legislación, sino de la capacidad de alinear investigación, inversión, contratación pública y demanda industrial para escalar tecnologías estratégicas en todo el Viejo Continente.

Líder del Área de Digital
La Comisión Europea está preparando un nuevo Paquete de soberanía tecnológica que podría marcar un punto de inflexión en su política industrial digital. Tras una década en la que la UE se ha consolidado sobre todo como una superpotencia regulatoria, el siguiente reto será demostrar si también puede convertirse en una potencia tecnológica capaz de desplegar y producir tecnología. Articulada en torno al Reglamento de desarrollo de cloud e IA, el Chips Act 2.0, los Ecosistemas digitales abiertos europeos y la Hoja de ruta para la digitalización y la IA en el sector energético, esta nueva iniciativa refleja la preocupación estratégica de Europa por su dependencia de proveedores externos en infraestructuras digitales críticas, plataformas, chips, servicios cloud y capas de software.
Desde la perspectiva de la I+D, la iniciativa es tan necesaria como tardía. Pero su éxito dependerá menos de la ambición política que de la ejecución: de si Europa es capaz de alinear regulación, contratación pública, infraestructuras, capital riesgo, demanda industrial y despliegue transfronterizo en un único proceso coherente de innovación.
Está previsto que el Reglamento de desarrollo de cloud e IA aborde la brecha europea en infraestructuras de la nube y de inteligencia artificial. La consulta de la Comisión Europea de 2025 se centró en la capacidad cloud y edge, el crecimiento del volumen de datos y el aumento de la demanda de servicios de IA intensivos en computación.
Se trata de una cuestión estratégica. Europa no puede liderar la IA sin acceso a una capacidad de computación competitiva, segura y escalable. Administraciones públicas, infraestructuras de investigación, pymes, desarrolladores de IA industrial y operadores energéticos necesitan capacidad cloud que sea fiable, interoperable y asequible.
No obstante, existe el riesgo de que este reglamento se convierta en otro marco de cumplimiento normativo, en lugar de un instrumento capaz de crear mercado. Bruselas ya ha avanzado hacia la soberanía cloud a través de la contratación pública estratégica, incluida una licitación de 180 millones de euros y un marco diseñado para orientar a los compradores públicos y apoyar el mercado cloud de la UE.
Es una señal positiva. Pero Europa debe evitar el sovereignty washing: servicios que se comercializan como europeos mientras el control, la gobernanza, la exposición jurídica o las dependencias críticas siguen estando en manos externas, una preocupación que representantes del sector cloud ya han planteado antes de la adopción del reglamento.
El primer Reglamento europeo de Chips tenía como objetivo reforzar el ecosistema de semiconductores y apoyar la meta de la Década digital de alcanzar el 20% de la cuota del mercado mundial en este ámbito. Bruselas señala que hasta 3.300 millones de euros procedentes de Horizon Europe y Digital Europe respaldan la iniciativa, en el marco más amplio de la inversión impulsada por políticas públicas, más de 43.000 millones de euros hasta 2030.
El Chips Act 2.0 debería partir de esa base. Europa no debería intentar replicar todos los segmentos de la cadena de valor global de los semiconductores. La financiación pública debería concentrarse allí donde Europa cuenta con demanda industrial, profundidad científica y capacidad estratégica de influencia: chips para automoción, electrónica de potencia, sensores, fotónica, componentes relacionados con la computación cuántica, encapsulado avanzado, chips de IA en el edge, computación energéticamente eficiente y semiconductores de grado industrial.
El pilar relativo a los ecosistemas digitales abiertos es potencialmente uno de los más importantes, pero también uno de los que más fácilmente puede quedar infrafinanciado.
El código abierto suele tratarse como un activo comunitario, no como una infraestructura industrial. Es un error. La IA, la ciberseguridad, el cloud, los espacios de datos, las redes eléctricas inteligentes y los servicios públicos digitales de Europa dependen de componentes de software abierto. Si estos componentes no se mantienen, protegen y gobiernan adecuadamente, la soberanía digital europea seguirá siendo frágil.
Está previsto que el paquete incluya una estrategia de código abierto bajo el paraguas de los Ecosistemas digitales abiertos europeos. Para la política de I+D e innovación, esto debería significar ir más allá de la financiación de proyectos a corto plazo. Europa necesita mecanismos para financiar a los responsables del mantenimiento, repositorios compartidos, auditorías de ciberseguridad, arquitecturas de referencia, estándares abiertos y la adopción de soluciones de código abierto por parte del sector público.
El sector energético es donde la agenda de soberanía tecnológica se vuelve más tangible. Bruselas ha lanzado consultas para una Hoja de ruta estratégica sobre digitalización e IA en el sector energético, cuya publicación está prevista para 2026.
Esta hoja de ruta debería conectar la infraestructura digital con la transición energética: redes inteligentes, mercados de flexibilidad, respuesta de la demanda, gemelos digitales, mantenimiento predictivo, gestión de redes basada en IA, comunidades energéticas, optimización del almacenamiento y ciberseguridad.
Las principales barreras son bien conocidas: acceso fragmentado a los datos, falta de interoperabilidad, preocupaciones en materia de ciberseguridad, elevados costes iniciales de inversión e incertidumbre regulatoria. Las respuestas sectoriales a la consulta han subrayado la necesidad de datos energéticos de alta calidad, marcos comunes de datos e interoperabilidad.
Este pilar podría convertirse en el canal de despliegue más eficaz para la IA europea. La energía es un sector regulado, intensivo en infraestructuras, con sólidos objetivos de interés público y grandes necesidades de inversión. Por ello, resulta especialmente adecuado para la financiación de I+D orientada a misiones, los sandboxes regulatorios y los proyectos de demostración público-privados.
El Paquete de soberanía tecnológica podría ser un paso decisivo en la transición de Europa desde la regulación digital hacia la capacidad industrial digital. Acertadamente, se dirige a las capas fundamentales de la competitividad: cloud, capacidad de computación para IA, chips, ecosistemas digitales abiertos y digitalización del sector energético.
Pero el paquete solo tendrá éxito si se diseña como una estrategia para desplegar innovación, y no simplemente como un conjunto de nuevos expedientes políticos. Europa ya cuenta con excelencia investigadora, líderes industriales y capacidad de financiación pública. Lo que le falta es una vía más rápida e integrada para pasar de la I+D a las infraestructuras, la contratación pública, el escalado y la competitividad global.

Sede de Pamplona
Líder del Área de Digital

Opinión
Industria

Daniel Errea
Líder del Área de Digital

Opinión
CISAF

José Alberto de la Parte
Director de Proyectos Estratégicos / Comité Ejecutivo

Opinión
Inteligencia artificial

Iñaki Armendáriz
Consultor en Proyectos Europeos y experto en Chips JU

Noticia
Revolución digital
La Comisión Europea quiere liderar el mercado global cuántico con una hoja de ruta hasta 2030

Opinión
Industria

Daniel Errea
Líder del Área de Digital

Publicación
Programas europeos
Hemos preparado un documento con las fechas de cierre de las convocatorias de financiación europeas más relevantes, hasta diciembre de 2026. ¡No te lo pierdas!