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Descarbonización industrial

Descarbonizar el sector químico: tecnologías clave, barreras y financiación pública

Ayudas para la descarbonización del sector químico

En plena transición energética, el sector químico afronta uno de los retos más complejos de la industria: reducir su elevada huella de carbono sin comprometer su papel estratégico en la economía. Esta actividad, que incluye desde la producción de fertilizantes y explosivos hasta refrigerantes y productos básicos para múltiples cadenas de valor, es al mismo tiempo indispensable y altamente emisora. En este contexto, la industria manufacturera en su conjunto representó el 18,4 % de las emisiones nacionales en 2022, según el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Dentro de este bloque, los procesos químicos intensivos en energía —como la producción de amoníaco mediante reformado de gas natural— son responsables de una parte sustancial de las emisiones, tanto por el uso de combustibles fósiles como por la propia reacción química.

“La magnitud del reto no es únicamente tecnológica; hablamos de un rediseño industrial que exige inversión, planificación energética coherente y una colaboración público-privada real”, subraya Sancho Ubani, consultor senior en proyectos nacionales de Zabala Innovation. De hecho, el peso específico del sector químico en la transición lo sitúa entre las prioridades de la política industrial española y europea, que concentran en estas actividades parte de sus programas de apoyo a la descarbonización.

La presión regulatoria comunitaria, el encarecimiento de los derechos de emisión y la creciente exigencia de los clientes para reducir la huella climática de sus cadenas de suministro convierten la transformación del sector químico en una cuestión estratégica. “Los fondos europeos están priorizando proyectos de alto impacto en reducción de emisiones, especialmente en industrias intensivas como la química, donde la electrificación o el hidrógeno renovable ofrecen un margen de mejora significativo”, explica Natxo de Marco, líder del área de Energía en proyectos europeos de la misma consultora.

Tecnologías aplicables para la reducción de emisiones

La descarbonización del sector químico, y en particular de la producción de amoníaco, pasa por combinar nuevas fuentes energéticas, eficiencia de procesos y soluciones disruptivas.

  • Hidrógeno verde: la sustitución del hidrógeno gris, obtenido mediante reformado de metano con vapor, por hidrógeno renovable producido a través de electrólisis con electricidad renovable, es la principal palanca para reducir emisiones estructurales.
  • Electrificación de procesos térmicos: tecnologías como el calentamiento por inducción permiten sustituir calderas alimentadas por gas natural, reduciendo hasta un 90 % de las emisiones de ciertos procesos críticos como la síntesis de amoníaco.
  • Captura y almacenamiento de carbono (CCS): la captura del CO₂ generado en el reformado y su almacenamiento o valorización en otras industrias se plantea como solución complementaria en plantas existentes.
  • Optimización y digitalización: el uso de sensores, inteligencia artificial y sistemas de control avanzado permite ajustar parámetros de operación, reducir pérdidas energéticas y mejorar la eficiencia por tonelada de producto.
  • Plantas de amoníaco verde: la construcción de nuevas instalaciones que integren electrólisis renovable y síntesis de amoníaco ofrece la posibilidad de eliminar por completo el uso de gas natural, con alto potencial de replicabilidad.

Mecanismos de financiación para proyectos de descarbonización

Los elevados costes de inversión hacen imprescindible recurrir a programas públicos europeos, nacionales y regionales que priorizan proyectos industriales intensivos en emisiones.

Innovation Fund

En el ámbito europeo, el Innovation Fund es uno de los instrumentos más relevantes. Su línea de Descarbonización de calor industrial financia proyectos de electrificación de procesos térmicos mediante un novedoso sistema de subasta, mientras que la línea Net Zero Technologies apoya tecnologías emergentes como la electrólisis innovadora para producir hidrógeno verde u otras tecnologías de descarbonización general. En este segundo caso, las subvenciones pueden alcanzar hasta el 60 % de los costes relevantes.

PERTE de Descarbonización Industrial

En España, el PERTE de Descarbonización Industrial contempla subvenciones a fondo perdido y préstamos blandos para proyectos de gran envergadura que reduzcan emisiones de forma significativa. Su Línea A está dirigida a instalaciones intensivas, como las químicas, siempre que se demuestre un avance tecnológico y un beneficio ambiental adicional.

Programas regionales

A nivel autonómico, comunidades como Navarra y País Vasco han puesto en marcha programas específicos de apoyo a la descarbonización industrial. Estos mecanismos financian proyectos de electrificación de procesos, uso de materias primas sostenibles o valorización de residuos. Aunque el importe máximo suele ser más reducido (hasta 1,5 millones de euros por empresa), son clave para iniciativas de tamaño medio o proyectos complementarios al PERTE.

Ejemplos prácticos

  • Electrificación de reactores: en una planta de amoníaco del País Vasco, la sustitución del calentamiento por gas natural por inducción eléctrica permitiría reducir un 90 % de las emisiones de ese proceso, evitando 135.000 toneladas de CO₂ al año. Con una inversión estimada de 60 millones de euros, el proyecto sería elegible tanto al PERTE de Descarbonización Industrial como al programa autonómico, con ayudas de hasta 12 millones de euros y 1,5 millones de euros respectivamente.
  • Planta de amoníaco verde: en España se proyecta la construcción de una nueva planta basada en hidrógeno renovable obtenido por electrólisis innovadora. Con una producción anual prevista de 250.000 toneladas de amoníaco y una reducción de 350.000 toneladas de CO₂ al año, la inversión total alcanzaría los 1.150 millones de euros (CAPEX + OPEX a 10 años). El proyecto sería candidato al Innovation Fund – Net Zero Technologies, con una subvención potencial de 350 millones de euros.
  • Sustitución de hidrógeno gris por verde: otra iniciativa planteada en el País Vasco prevé instalar un electrolizador de 100 MW alimentado con energía renovable para reemplazar el hidrógeno gris en una planta de amoníaco existente. La inversión, de 110 millones de euros incluyendo una planta solar de autoconsumo, permitiría evitar 350.000 toneladas de CO₂ anuales y optar a una ayuda de 32 millones de euros bajo el PERTE.