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FISCAL

Navarra ante el reto de equilibrar control fiscal e impulso a la innovación

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Rafael Legasa

Rafael Legasa

Director del área Incentivos Fiscales / Comité Ejecutivo

El nuevo Proyecto de Ley Foral de Medidas Tributarias 2026 busca reforzar la justicia y eficiencia del sistema fiscal navarro. Sin embargo, algunas de las medidas propuestas, especialmente en lo relativo a la fiscalidad de los gastos de I+D+i, podrían tener un efecto disuasorio sobre la inversión en innovación ya que recortan claramente su aplicación. Navarra se enfrenta al reto de compatibilizar el equilibrio presupuestario con el estímulo a la competitividad tecnológica.

Una reforma con buenas intenciones, pero con riesgos para la innovación

La reforma fiscal que ha planteado recientemente el Gobierno de Navarra parte de un propósito legítimo: actualizar el sistema tributario para hacerlo más justo, transparente y sostenible. No obstante, al analizarla desde la óptica de la I+D+i, emergen dudas sobre si el texto resultante fortalecerá —o por el contrario limitará— la capacidad innovadora de las empresas navarras.

El nuevo tipo mínimo efectivo de tributación (del 13%, 11% o 10%, según el tipo de entidad) impedirá que las deducciones por I+D+i puedan reducir el impuesto por debajo de esos límites. Este cambio, diseñado para asegurar una contribución mínima de todas las compañías, puede reducir el atractivo real de los incentivos fiscales que hasta ahora impulsaban la inversión en conocimiento, tecnología y desarrollo.

Navarra, de modelo de referencia a riesgo de pérdida de atractivo

Durante años, Navarra ha sido un referente por su apoyo a la innovación mediante deducciones fiscales sólidas y predecibles. Este entorno permitió que empresas de distintos tamaños, especialmente las más tecnológicas, pudieran reinvertir parte de su retorno fiscal en nuevos proyectos de desarrollo.

La nueva normativa, sin embargo, podría alterar ese equilibrio. Las compañías que más apuestan por la innovación —y que suelen asumir mayores riesgos— verán limitada su capacidad de aprovechar al máximo los incentivos. En un contexto europeo donde muchos países refuerzan sus políticas de estímulo tecnológico, este cambio puede situar a Navarra en una posición menos competitiva para atraer inversión.

Estabilidad sí, pero falta estímulo

Es justo reconocer que el proyecto de ley mantiene la estructura de deducciones vigente garantizándo la  seguridad jurídica y coherencia técnica. Sin embargo, no introduce novedades significativas ni nuevas herramientas orientadas a los retos actuales: digitalización, inteligencia artificial, transición verde o transferencia tecnológica.

Navarra contaba con la oportunidad de reforzar su apuesta por la economía del conocimiento. En cambio, la reforma parece centrarse más en la estabilidad recaudatoria que en una estrategia de estímulo a largo plazo.

Una oportunidad aún abierta

Más que una crítica, esta reflexión pretende plantear una oportunidad: aprovechar el debate legislativo para repensar cómo puede la política fiscal convertirse en un auténtico motor de innovación. La I+D+i no es un gasto, sino una inversión de futuro que genera empleo cualificado, competitividad y cohesión social. Navarra lleva estancada más de 10 años en cifras de Gasto en I+D respecto al PIB en el entorno del 1,78%, muy lejos aún del objetivo de llegar al 3% en 2030 definido por la Ley Foral 15/2018 de Ciencia y Tecnología de Navarra por lo que necesitamos apretar el acelerador urgentemente con medidas que favorezcan generar el punto de inflexión de repunte necesario para equipararnos al resto de regiones punteras en tecnología y este tipo de medidas, como topar la aplicación de las ayudas fiscales con tipo mínimo van precisamente en sentido contrario a lo que necesitamos ahora.

Navarra cuenta con un ecosistema innovador de primer nivel. Consolidarlo y hacerlo crecer requiere una política fiscal que lo acompañe, no que lo frene, y es lo que los partidos políticos del Parlamento de Navarra debería promover. Lograr ese equilibrio entre control y estímulo será esencial para que la comunidad siga avanzando hacia un modelo económico basado en el conocimiento y la sostenibilidad.

Conclusión

La reforma fiscal puede ser un paso adelante en eficiencia y justicia tributaria, pero corre el riesgo de convertirse en un paso atrás en innovación. El desafío no está en elegir entre recaudación o competitividad, sino en encontrar el punto donde ambas se refuercen mutuamente.

Persona experta

Rafael Legasa
Rafael Legasa

Sede de Pamplona

Director del área Incentivos Fiscales / Comité Ejecutivo