Ir a noticias

Deducciones fiscales

¿Cuántas deducciones fiscales por I+D+i aprovechan de verdad las empresas?

De un vistazo: lo esencial de este artículo

Las empresas españolas generaron deducciones fiscales estimadas por I+D+i por 1.168,5 millones de euros en el ejercicio fiscal 2023, más del triple que en 2010. No obstante, las deducciones efectivamente aplicadas en 2023 ascendieron a 688,1 millones de euros, aunque ambas cifras no son directamente comparables porque pueden corresponder a ejercicios fiscales diferentes.

Deducciones en máximos. Las deducciones fiscales estimadas por I+D+i alcanzaron 1.168,5 millones de euros en 2023, tras más que triplicarse desde 2010.
Innovación tecnológica al frente. La innovación tecnológica concentró alrededor del 56% de las deducciones estimadas y el 77,5% del gasto aceptado como base de deducción en 2023.
Aplicación más moderada. Las deducciones efectivamente aplicadas alcanzaron 688,1 millones de euros en 2023, un 136% más que en 2010.
Mayor presencia de pymes. Las pymes representaron el 66,7% de las empresas que obtuvieron un Informe Motivado Vinculante correspondiente al ejercicio fiscal 2023.
Incentivos pendientes de aprovechar. La falta de cuota suficiente, las dificultades para calificar y documentar los proyectos y la inseguridad jurídica pueden limitar el aprovechamiento de las deducciones fiscales por I+D+i.

Las empresas españolas generaron en el ejercicio fiscal 2023 deducciones por actividades de I+D+i por un total estimado de 1.168,5 millones de euros, pero las que se aplicaron efectivamente en ese mismo periodo ascendieron a 688,1 millones de euros. En términos relativos, el importe aplicado equivale aproximadamente al 59% del volumen estimado de deducciones generadas, según la última Memoria de solicitudes de Informes Motivados Vinculantes (IMV), publicada este mes por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Las dos magnitudes, sin embargo, no son directamente comparables, puesto que las deducciones correspondientes a un determinado ejercicio pueden utilizarse posteriormente, mientras que las aplicadas en 2023 pueden proceder de créditos fiscales generados años atrás.

¿Por qué las empresas no aplican todas las deducciones?

“Las deducciones se generan cuando la empresa ejecuta el gasto en innovación, pero se aplican sobre la cuota del Impuesto sobre Sociedades y, si esa cuota no es suficiente, pueden arrastrarse hasta 18 ejercicios posteriores, como reconoce el Ministerio en su Memoria”, explica Marta Yarnoz, consultora senior en el área de Incentivos Fiscales de Zabala Innovation. En muchos casos, por tanto, las compañías pueden acumular un crédito fiscal que solo podrán aprovechar con el tiempo si disponen de cuota suficiente.

En el otro extremo, la posibilidad de monetizar esas deducciones – es decir, convertirlas en liquidez mediante el cheque fiscal previsto por la Ley del Impuesto sobre Sociedades – ofrece una salida, pero con condiciones: supone aplicar un descuento del 20% sobre la deducción y exige, entre otros requisitos, mantener la plantilla y destinar un importe equivalente a la deducción aplicada o abonada a nuevos gastos o inversiones en I+D+i.

“El resultado es un sistema técnicamente sólido, pero poco inmediato, en el que una parte del incentivo fiscal puede comportarse más como un activo a largo plazo que como un estímulo financiero inmediato”, subraya Yárnoz.

Una tendencia de crecimiento sostenido

Pese a estas limitaciones, el uso del incentivo mantiene una clara tendencia al alza. Las deducciones fiscales estimadas por I+D+i se han más que triplicado desde 2010, al pasar de 365,1 millones de euros en ese ejercicio fiscal a 1.168,5 millones de euros en 2023. Solo respecto al ejercicio anterior, las deducciones generadas estimadas aumentaron un 8%.

El impulso procede especialmente de la innovación tecnológica. En el ejercicio fiscal 2023, las deducciones estimadas por este capítulo ascendieron a 649,5 millones de euros, frente a los 519 millones de euros correspondientes a I+D. De esta forma, la innovación tecnológica representa ya aproximadamente el 56% del total de deducciones generadas estimadas.

La tendencia resulta todavía más marcada si se observa el gasto aceptado como base de la deducción. En 2023, el importe correspondiente a innovación tecnológica alcanzó los 5.412,3 millones de euros, frente a los 1.572,9 millones de euros de I+D. La innovación tecnológica representa así alrededor del 77,5% del importe total calificado, que ascendió a 6.985,2 millones de euros.

El peso creciente de la innovación aplicada – desarrollo de software, automatización industrial, digitalización o nuevos procesos productivos, entre otros ámbitos – se refleja también en el número de proyectos. En 2024, correspondientes al ejercicio fiscal 2023, los informes relativos a proyectos de innovación tecnológica representaron el 63% de los informes calificados a efectos fiscales, frente al 36,8% correspondiente a I+D. Tal y como certifica el documento del departamento que dirige Diana Morant, desde 2011 el crecimiento de los proyectos calificados como innovación tecnológica ha sido superior al de los proyectos de I+D, hasta invertir el peso relativo que ambas categorías tenían al comienzo de la serie.

La aplicación efectiva crece, pero no al mismo ritmo

En paralelo, las deducciones efectivamente aplicadas presentan una evolución más moderada. En el ejercicio fiscal 2023 se aplicaron 446,6 millones de euros de manera ordinaria y 241,5 millones a través del cheque fiscal, alcanzando un total de 688,1 millones de euros. Un año antes, el importe total aplicado había sido de 650,3 millones de euros. Si se toma como referencia el ejercicio fiscal 2010, cuando las deducciones efectivamente aplicadas ascendieron a 292,1 millones de euros, el incremento acumulado hasta 2023 se sitúa en torno al 136%.

En palabras de Yárnoz, “los datos ponen de relieve la capacidad creciente del tejido empresarial para generar proyectos certificados como I+D+i, lo que es una buena noticia en términos de inversión tecnológica”, destaca. “Por el otro, señalan que una parte relevante de esos incentivos no llega a materializarse necesariamente en liquidez o ahorro inmediato, especialmente en el caso de empresas que carecen de cuota suficiente en el Impuesto sobre Sociedades para aplicarlos”, añade.

Los últimos datos muestran, además, una participación creciente de las pymes en el sistema de IMV. En el año 2024, correspondiente al ejercicio fiscal 2023, 3.238 pymes obtuvieron un informe, frente a 1.614 grandes empresas. Las pymes representan así el 66,7% de las empresas participantes, un porcentaje que ha aumentado progresivamente durante los últimos años.

El reto de aprovechar todo el incentivo fiscal

España se encuentra entre los países que ofrecen un mayor incentivo fiscal sobre los gastos de I+D+i, según la Memoria. Su utilización, sin embargo, todavía no se ha generalizado del todo entre las empresas españolas. Entre las razones que identifica el Ministerio figuran la dificultad para identificar y calificar correctamente las actividades de I+D o innovación tecnológica, el desconocimiento sobre cómo documentar los proyectos y gastos y la inseguridad jurídica ante posibles inspecciones fiscales.

“La clave para reducir esa distancia es facilitar la aplicación práctica del incentivo: acortar los plazos del cheque fiscal, aumentar el límite de cuota para las deducciones fiscales y consolidar el tax lease – es decir, la transferencia de deducciones fiscales por I+D+i – como instrumento palanca en su uso”, asegura Yárnoz. “Aunque no todo el potencial de deducción generado se traduce inmediatamente en ahorro fiscal o liquidez, el crecimiento del gasto en I+D+i respaldado por informes motivados refleja una apuesta creciente por convertir la ciencia y la tecnología en inversión empresarial”, concluye.