Ir a noticias

Transición ecológica

Europa quiere romper con el usar y tirar

Financiación europea economía circular

El concepto de economía circular ha ganado un protagonismo creciente en las agendas políticas, empresariales y sociales en los últimos años. Frente al modelo lineal tradicional – basado en producir, consumir y desechar –, la economía circular propone un cambio de paradigma que apuesta por el rediseño de los sistemas de producción y consumo, con el objetivo de reducir al mínimo el desperdicio y la extracción de recursos naturales. “Todo ello se traduce, desde la fase de diseño, en productos pensados para ser reparados y reutilizados, o reciclados y reintroducidos en la cadena de valor. Y, por supuesto, también se traduce en programas que financian proyectos innovadores en este ámbito”, explica Adrián Rivas, consultor en proyectos europeos de Zabala Innovation.

¿Tienes un proyecto innovador en este campo? ¡Podemos ayudarte!

La economía circular se está integrando progresivamente en sectores clave como la industria manufacturera, la agricultura, la energía, el transporte o la construcción. La Comisión Europea reconoce en este enfoque un elemento esencial para lograr la neutralidad climática en 2050, tal como se recoge en el Pacto Verde Europeo y en el Plan de Acción para la Economía Circular.

En palabras de Rivas, “la financiación pública europea puede jugar un papel fundamental para acelerar esta transición”. A través de LIFE, el único programa dedicado exclusivamente al medio ambiente y la acción climática, la UE financia proyectos que buscan alcanzar, al menos, su demostración en un entorno real. LIFE puede cubrir hasta el 60% de los costes del proyecto, tanto para propuestas individuales como en consorcio.

En su marco, el subprograma Economía circular y calidad de vida tiene como objetivo apoyar las prioridades de la UE en materia de sostenibilidad, fomentando modelos de negocio circulares, reduciendo el consumo de recursos y facilitando la transición hacia una economía eficiente en el uso de materiales, sin sustancias tóxicas, resiliente al clima y orientada a la reutilización de recursos. Esta convocatoria, entre otros, busca proyectos relacionados con la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, como paneles fotovoltaicos, smartphones, tabletas y ordenadores.

Residuos con futuro

También se consideran prioritarios los demostradores centrados en baterías, vehículos al final de su vida útil, construcción, plásticos, biorresiduos, textiles, materiales multicapa o materias primas críticas. Además, se valoran especialmente soluciones innovadoras para la identificación, trazabilidad, separación, prevención y descontaminación de residuos.

La implementación de modelos de negocio circulares en el diseño de productos es otra línea estratégica del programa LIFE. Esto incluye mejorar la durabilidad, reparabilidad, capacidad de reutilización, reciclabilidad y el uso de contenido reciclado, así como el desarrollo de pasaportes digitales de productos y cadenas de valor circulares.

Para ilustrar el impacto transformador de los proyectos apoyados por este programa, Rivas trae a colación dos ejemplos. “Centrado en la recuperación de materiales y componentes de placas de cocción (inducción, radiantes e híbridas), LIFE Weeeloop ha conseguido una tasa de recuperación del 90%, integrando además un pasaporte digital para los componentes recuperados”, asegura este experto al mencionar el primero de ellos. El objetivo último es industrializar una placa de cocción de inducción ecodiseñada con materiales reciclados. De esta forma, se evita la generación de 2.000 toneladas de residuos y se logra una reducción de 4.700 toneladas de CO₂ equivalentes anuales.

Otro caso es LIFE ZeroLandFilling, que desarrolla un sistema avanzado de gestión integrada de residuos sólidos urbanos no reciclables. Este sistema permitirá tratar 2.112 toneladas de residuos sólidos urbanos, evitando la emisión de 2.069,76 toneladas de CO₂ equivalentes asociadas al vertido. Además, se producirán 458 toneladas de nafta verde y 583 toneladas de carbón sólido, cuyos procesos evitarán la emisión de 918,56 y 1.700,26 toneladas de CO₂ equivalente respectivamente, comparado con los métodos convencionales.

Europa en transición

Más allá de LIFE, el programa Horizon Europe también dedica una parte sustancial de su financiación a proyectos que integran principios de economía circular, con un enfoque multisectorial. Su Cluster 6 – centrado en alimentación, bioeconomía, recursos naturales, agricultura y medio ambiente –, por ejemplo, incluye la destination Sectores de economía circular y bioeconomía, que aborda esta temática de forma directa.

Otros clústeres también incorporan esta visión, aunque lo hacen de forma transversal. En el Cluster 4, las temáticas Liderazgo global en cadenas de valor industriales y digitales climáticamente neutras, circulares y digitalizadas y Autonomía estratégica abierta en materias primas, productos químicos y materiales innovadores promueven la economía circular aplicada a industrias intensivas en energía y al desarrollo de nuevos materiales.

El Clúster 5, dedicado a Clima, energía y movilidad, también integra enfoques circulares en múltiples líneas de trabajo, desde la sostenibilidad de las cadenas de valor de baterías, hasta el suministro energético renovable y competitivo, pasando por la eficiencia energética en el parque edificatorio, y soluciones limpias y circulares para todos los modos de transporte.

“Aprovechar las oportunidades de financiación europea en el ámbito de la economía circular y preparar propuestas bien alineadas con las prioridades comunitarias puede marcar la diferencia entre una buena idea y un proyecto de alto impacto”, advierte Rivas. “Contar con socios experimentados en el proceso, como Zabala Innovation, puede facilitar el éxito en un entorno competitivo y altamente técnico, ayudando a las organizaciones a liderar la transición hacia un futuro más sostenible y resiliente”, concluye.