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Sostenibilidad

Medir la huella de carbono, una prioridad estratégica para las empresas

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La medición de la huella de carbono en las empresas se ha consolidado como una cuestión clave para muchas organizaciones.

En España, el Real Decreto 214/2025 establece la obligación de calcular y publicar la huella de carbono para determinados grupos de empresas, con las primeras obligaciones referidas al ejercicio 2025 y su presentación en 2026.

A este marco normativo se suman las exigencias crecientes en licitaciones públicas y privadas, la presión de clientes y cadenas de valor, y los nuevos requisitos de reporting en materia de sostenibilidad.

En este contexto, medir la huella de carbono ya no es solo una cuestión de cumplimiento. Es una herramienta clave de gestión empresarial que permite disponer de datos fiables, tomar decisiones estratégicas y avanzar hacia modelos de negocio más competitivos y sostenibles.

“Sin datos fiables no hay decisiones estratégicas. La huella de carbono es el punto de partida para definir cualquier estrategia de reducción de emisiones”, explica Arantxa Marcotegui, consultora en Sostenibilidad y Energía de Zabala Innovation.

¿Por qué medir la huella de carbono en tu organización?

La huella de carbono permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una organización, un producto o una actividad, expresadas en toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e).

Este cálculo proporciona una base cuantitativa imprescindible para:

  • Identificar las principales fuentes de emisiones.
  • Priorizar acciones de reducción con mayor impacto.
  • Responder de forma rigurosa a marcos ESG y a los requisitos de reporting no financiero.
  • Dar respuesta a exigencias regulatorias y de mercado.

¿Cómo se calcula la huella de carbono? Metodologías y alcances

Para que la huella de carbono sea útil y comparable, su cálculo debe realizarse siguiendo metodologías reconocidas internacionalmente, adaptadas a las necesidades de reporte de cada organización.

Las más habituales son:

  • GHG Protocol, cuando el objetivo es la gestión interna de las emisiones, el reporting ESG o la comparación entre organizaciones.
  • ISO 14064, cuando se requiere una declaración formal y verificable de la huella de carbono.

Además, una medición rigurosa debe incluir los tres alcances:

  • Alcance 1: emisiones directas derivadas de las actividades propias de la empresa.
  • Alcance 2: emisiones indirectas asociadas al consumo de energía.
  • Alcance 3: otras emisiones indirectas a lo largo de la cadena de valor.

Incluir los alcances 1, 2 y 3 permite disponer de una visión completa del impacto climático real de la organización.

Plazos y resultados: qué puede esperar una empresa

Una de las principales dudas de las empresas a la hora de abordar este proceso es el tiempo y el esfuerzo necesarios. Con los datos de consumo disponibles —como facturas energéticas y otra información de actividad—, el cálculo de la huella de carbono puede completarse en un plazo aproximado de cuatro semanas.

El resultado es un inventario de emisiones que refleja la situación actual de la empresa y sirve como base para el siguiente paso: la definición de un plan de descarbonización.

Del cálculo al plan de descarbonización

El plan de descarbonización permite transformar los datos obtenidos en una hoja de ruta clara y estructurada para reducir emisiones a corto, medio y largo plazo.

Este plan incluye:

  • Definición del alcance y la línea base de emisiones.
  • Establecimiento de objetivos de reducción.
  • Identificación de acciones concretas.
  • Estimaciones de impacto ambiental, costes y ahorro económico.

“Es importante subrayar que un plan de descarbonización no implica realizar grandes inversiones de forma inmediata. Su valor reside en ayudar a las empresas a decidir qué acciones abordar, en qué momento y con qué impacto económico, facilitando una planificación progresiva y realista”, apunta Marcotegui.

Un entorno regulatorio y de mercado cada vez más exigente

La creciente relevancia de la huella de carbono está estrechamente ligada al contexto normativo y de mercado.

Además del Real Decreto 214/2025, a nivel europeo este marco se refuerza con nuevas exigencias regulatorias y de mercado, como la CSRD, el CBAM o los compromisos asociados al Objetivo de Desarrollo Sostenible 13: Acción por el clima. A ello se suma la creciente demanda de información climática en licitaciones, procesos de financiación y relaciones con clientes.

Esta necesidad es especialmente relevante para empresas obligadas a reporting no financiero, organizaciones que participan en licitaciones, entidades del sector público y sectores con mayor intensidad de emisiones, como la industria, la energía, el transporte, la construcción o la alimentación.

No medir la huella de carbono ya no es una opción neutra: supone un riesgo legal, económico y reputacional.

Oportunidades de financiación para planes de descarbonización en Navarra

En paralelo al refuerzo del marco regulatorio y de mercado, algunas comunidades autónomas están activando líneas de ayuda específicas para impulsar la planificación climática en el tejido empresarial.

Es el caso de Navarra, donde se ha abierto una convocatoria de ayudas para la realización de planes de descarbonización en pymes y grandes empresas del sector industrial, con plazo de solicitud abierto hasta el 19 de febrero de 2026.

Estas ayudas están dirigidas a empresas del sector industrial con establecimientos situados en Navarra y tienen como objetivo financiar trabajos de consultoría orientados a definir una estrategia global de descarbonización, basada en la eficiencia energética, la integración de energías renovables y la reducción progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El plan de descarbonización subvencionable debe contemplar, entre otros aspectos, la definición de una hoja de ruta estructurada para avanzar hacia la neutralidad climática, implicando a los distintos niveles de la organización y apoyándose en un diagnóstico riguroso de la situación de partida.

Este tipo de convocatorias refuerza la idea de que la descarbonización no es solo una obligación regulatoria, sino también un proceso planificable y, en determinados territorios, financiable, lo que facilita a las empresas abordar este reto con mayor seguridad y visión a medio y largo plazo.

Cómo puede ayudarte Zabala Innovation

En Zabala Innovation acompañamos a las organizaciones de forma flexible, adaptándonos a sus necesidades. Podemos ofrecer únicamente el cálculo de la huella de carbono o, cuando el cliente lo requiere, desarrollar un plan de descarbonización completo, que incluye en el mismo informe la medición de la huella y la definición de la hoja de ruta para reducir emisiones.

Nuestro valor añadido reside en un enfoque integrado que combina sostenibilidad, innovación y financiación pública. Esto permite no solo medir emisiones y definir estrategias de reducción, sino también alinear los planes de descarbonización con oportunidades de financiación nacional y europea, como programas vinculados a la transición climática.

De este modo, la descarbonización deja de percibirse únicamente como una obligación y se convierte en una oportunidad estratégica y financiable. Porque descarbonizar no es solo reducir emisiones, es ganar competitividad.

¿Necesitas medir la huella de carbono de tu empresa?

Contáctanos aquí para que podamos acompañarte en este proceso y avanzar hacia una estrategia de descarbonización alineada con tus objetivos.