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Innovation Scoreboard
La comercialización de nuevas soluciones y los fondos europeos impulsan un progreso todavía desigual
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El European Innovation Scoreboard 2026 confirma que España sigue mejorando su capacidad innovadora y avanza más rápido que la media de la UE desde 2019. Sin embargo, el país continúa por debajo del rendimiento europeo debido a debilidades en la inversión empresarial en I+D, las patentes, el empleo innovador y las exportaciones de servicios intensivos en conocimiento.
El mapa de la innovación que emerge del European Innovation Scoreboard 2026 – el informe anual sobre innovación que la Comisión Europea publicó la semana pasada –, presenta una España que continúa avanzando, aunque todavía se mantiene por debajo del rendimiento medio de la UE y lejos de los países que encabezan la clasificación. El perfil nacional dibuja un sistema capaz de obtener buenos resultados en la comercialización de determinadas innovaciones y en la captación de financiación europea, pero con dificultades persistentes para extender la actividad innovadora al conjunto del tejido empresarial.
España figura en el informe como “innovador moderado”, con un rendimiento equivalente al 94% de la media de la UE. El país ocupa el puesto 14 entre los Estados miembros y el 18 cuando se incorporan los países vecinos analizados por el Scoreboard. Su resultado supera, no obstante, el promedio del grupo de innovadores moderados, situado en el 86,4%. La evolución también es positiva: el índice español ha avanzado 14,1 puntos porcentuales desde 2019, frente a los 11,6 puntos registrados por la UE, y ha sumado otros 2,9 puntos en el último año.
“Desde Zabala Innovation estamos orgullosos de contribuir a ese progreso”, destaca Daniel Agudo, director de Relaciones institucionales de la consultora que, este año, celebra cuatro décadas de actividad, contabilizando un promedio de 2.000 proyectos nacionales y regionales acompañados cada año, más de 6.900 millones de euros obtenidos para sus clientes, y una tasa de éxito en programas de financiación europeos del 40%, contra el 14% promedio de la UE.
España destaca especialmente por las ventas derivadas de innovaciones nuevas para el mercado o para la propia empresa, indicador en el que ocupa la segunda posición de la UE y alcanza el 191,1% de la media comunitaria. También sobresale en productividad de los recursos, con un 146% de la referencia europea y el quinto puesto, y en gasto de capital riesgo, que llega al 144%. El contraste lo marca la inversión empresarial en I+D, que equivale al 0,84% del PIB, frente al 1,49% de media en la UE. Su rendimiento se sitúa en apenas el 55,2% de la referencia comunitaria, muy por debajo del registrado por el gasto público en I+D, que alcanza el 90%. También aparecen entre las principales debilidades las exportaciones de servicios intensivos en conocimiento y el empleo en empresas innovadoras.
Las actividades innovadoras mejoraron con claridad en 2026. El rendimiento agregado de los innovadores aumentó 9,4 puntos, impulsado por las pymes que introducen innovaciones de producto, con una subida de 10,2 puntos, y por aquellas que incorporan innovaciones en sus procesos de negocio, que avanzan 8,8. Pese al repunte, ambos indicadores siguen entre los peor situados de España en la UE: el país figura en los puestos 21 y 20, respectivamente. La mejora rompe tres años de pérdida gradual de impulso tras el crecimiento posterior a la pandemia.
La cooperación ofrece una lectura más matizada. Las pymes innovadoras que colaboran con otras organizaciones mejoraron 7,2 puntos y las copublicaciones público-privadas, 4,7. Estas últimas se sitúan en el 128,9% de la media europea. Al mismo tiempo, la movilidad laboral de los profesionales de ciencia y tecnología cayó 26,5 puntos en un año. Ese descenso hizo retroceder a España hasta el puesto 18 en el indicador de colaboración entre los actores del sistema de innovación, aunque este todavía se mantiene ligeramente por encima de la media de la UE.
La principal señal de alarma procede de los activos intelectuales. Su rendimiento descendió 2,9 puntos en 2026 y acumula una caída de 11,5 desde 2019. Las solicitudes internacionales de patente presentadas en el marco del Patent Cooperation Treaty (PCT), las marcas y los diseños retrocedieron durante el último año. El informe considera esta trayectoria una confirmación de las debilidades de los sectores intensivos en conocimiento, llamados a transformar la investigación y la inversión en ventajas competitivas sostenibles.
Los efectos económicos de la innovación presentan otro contraste. Las ventas de productos nuevos para el mercado o para la empresa crecieron 12,7 puntos y constituyen el indicador español mejor situado. El empleo en empresas innovadoras, sin embargo, alcanza solo el 52,6% de la media europea, pese a mejorar 6,5 puntos, y ocupa el puesto 21. España obtiene buenos resultados comerciales en determinadas innovaciones, pero estos no se traducen aún en una base laboral innovadora comparable a la de los países más avanzados.
El comercio exterior refuerza esa lectura. Las importaciones de alta tecnología procedentes de fuera de la UE aumentaron 11 puntos y superan ligeramente la media comunitaria. En cambio, las exportaciones de productos de tecnología media y alta solo avanzaron 0,5 puntos y se quedaron en el 63,6% de la media. Las exportaciones de servicios intensivos en conocimiento descendieron un punto y representan apenas el 48,2% del promedio europeo.
El perfil empresarial completa el diagnóstico. España presenta porcentajes superiores a la media europea de empresas que desarrollan internamente innovaciones de producto, tanto con novedades de mercado como sin ellas, e innovaciones de procesos. También supera a la UE en empresas innovadoras que no desarrollan por sí mismas sus innovaciones. Pero el 46,3% de las compañías españolas no innovan ni muestran disposición a hacerlo, frente al 31% europeo. Además, el grupo de empresas no innovadoras con potencial para innovar ha caído hasta el 18,6%.
La intensidad de financiación del programa marco Horizon Europe por investigador ofrece el contrapunto más favorable. España – el tercer país de la UE en captación de fondos, según el último informe del CDTI sobre el programa marco – alcanza 7.136 euros por investigador, frente a los 4.852 euros de la UE, casi un 50% más. El dato refleja la capacidad competitiva del sistema científico para captar fondos europeos.
“De cara a los próximos años, el reto será seguir convergiendo con la media europea del Scoreboard, en un escenario marcado por el impacto de los fondos de NextGenerationEU aún pendientes de ejecución, la articulación del nuevo plan España Crece y la capacidad para consolidar esta mejora en el Marco Financiero Plurianual de la UE para 2028-2034”, concluye Agudo.

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FP10

Susana Garayoa
Responsable de Relaciones Institucionales en Bruselas

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