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innovación abierta

Organizaciones Abiertas, Personas Abiertas

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Como cada mes, Guillermo Dorronsoro nos hace pensar con su nuevo artículo. ¿Cuál es el punto medio entre compartir o guardar bajo llave el conocimiento dentro de una organización?

Se nos quedó corto el tiempo para el debate en el Webinar que hemos impartido el 22 de Septiembre, sobre “Innovación Abierta y Ecosistema de Innovación”.

Muchas de las preguntas que dejaron los asistentes en el blog, se centraban en una cuestión muy relevante ¿Hasta dónde compartir, hasta dónde proteger? ¿Dónde termina la generosidad de compartir el conocimiento generado en la empresa, y dónde empieza la ingenuidad?

No creo que exista una solución sencilla ni universal a estas dudas. Incluso dentro de una misma organización, pienso que la respuesta puede ir cambiando en el tiempo, para adaptarse a diferentes momentos. Pero como no me gusta dejar preguntas sin contestar, utilizo el post de este mes para dejar algunas pistas.

  • El que se plantee este debate, ya es una buena noticia, puesto que en muchas organizaciones se opta por soluciones simplistas. Tan malo es “aquí no se comparte nada”, como el “que cada uno haga lo que quiera”. Es preciso que exista una política, y que las personas entiendan el valor de la propiedad intelectual, y el valor de compartir para poder sumar en proyectos más potentes.
  • Las iniciativas de innovación abierta en la organización deben estar asociadas a indicadores objetivos de retorno. Si compartimos, es porque esperamos obtener algo a cambio. No debe confundirse con el cortoplacismo, pueden plantearse objetivos en el medio y largo plazo. Si no sabemos qué estamos buscando, nunca lo encontraremos.
  • Es importante la formación de las personas, tanto para sensibilizar y descubrir las ventajas de abrirse al ecosistema de innovación (hemos sido educados, en general, en el paradigma de organizaciones cerradas), como para entender y poder aplicar correctamente las diferentes herramientas de protección de la propiedad intelectual.
  • Es importante mantener herramientas de vigilancia competitiva, para entender y proteger las ventajas diferenciales de nuestra organización (aquello que nosotros tenemos, y nuestros competidores no), y para descubrir también en qué ámbitos podemos demostrar al mercado esa ventaja.
  • El enfoque tiene que ser dinámico. Es un gran error pensar que una ventaja se mantendrá siempre, solo por tenerla oculta. Si se nos ha ocurrido a nosotros, antes o después se les ocurrirá a nuestros competidores. Hay que invertir para estar siempre en cabeza, y eso además hace que siempre puedas demostrar al mercado tu ventaja, porque vas compartiendo lo que ya das por superado (porque tienes nuevas ideas, productos o servicios esperando en el pipeline).

Ya comenté en el Webinar, el caso de Kaila me parece paradigmático. Zabala puede compartir esta herramienta tan potente, porque su servicio ha dado un salto cualitativo y le sitúa en otro nivel competitivo. No se trata de facilitar el acceso a la información de proyectos o programas europeos, se trata de ayudar a pensar a nuestros clientes en qué hacer con ella y, más importante todavía, ayudarles en la gestión. Eso nos exige conocer más y mejor a las organizaciones con las que trabajamos, mejorar nuestro servicio día a día.

Todos ganamos con la innovación abierta.