El Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la Secretaría de Estado de Comercio han puesto en marcha en 2026 la línea ICO Crecimiento Exportadores, un instrumento de financiación pública dotado con 750 millones de euros y dirigido a pymes con actividad internacional o afectadas, directa o indirectamente, por el actual contexto de incertidumbre en el comercio global. En las intenciones del Ministerio de Economía, al combinar préstamos con bonificación de los tipos de interés y tramos de ayuda directa no reembolsables, la medida contribuirá a reforzar la resiliencia y la competitividad exterior del tejido empresarial español.
La convocatoria está orientada a pymes exportadoras e importadoras, así como a aquellas integradas en cadenas de valor internacionales o que actúan como proveedoras relevantes de compañías expuestas a los cambios en el entorno arancelario. Para acceder, las empresas deben contar con una antigüedad mínima de cuatro años y acreditar, en el caso de exposición directa, una actividad exterior superior al 5% de su cifra de negocio. El plazo para presentar solicitudes permanecerá abierto hasta el 1 de julio de 2026.
Financiación con ayudas públicas y bonificación incluida
Uno de los aspectos más destacados de esta línea es su estructura, que combina financiación con apoyo público. El programa incorpora un tramo no reembolsable de hasta el 30% del importe de la operación, con un máximo de 200.000 euros por empresa, además de una bonificación del tipo de interés. La medida se apoya en fondos del Plan de Recuperación, con un componente de ayuda pública de 181 millones de euros.
“Esta línea responde a una lógica muy concreta de política económica: no solo facilitar financiación, sino incentivar decisiones de inversión en un contexto de elevada incertidumbre comercial”, explica Manuel Martín consultor financiero de Zabala Innovation. “El hecho de incorporar apoyo público dentro del instrumento financiero reduce el riesgo percibido por las pymes y favorece que se activen proyectos que, en otras condiciones, podrían posponerse”, añade este experto.
Inversión en activos clave para la internacionalización
La financiación podrá destinarse tanto a activos materiales, como maquinaria o instalaciones, como a activos inmateriales, entre ellos tecnología, marca, propiedad industrial o capacidades organizativas. También podrá cubrir determinadas necesidades de circulante vinculadas al proyecto, así como actuaciones relacionadas con la internacionalización, incluidos gastos asociados a servicios de apoyo o participación en ferias comerciales.
“Es especialmente relevante que el programa contemple también activos intangibles, porque ahí se está jugando una parte cada vez mayor de la competitividad internacional de las empresas: digitalización, propiedad intelectual o posicionamiento en mercados exteriores. La convocatoria refleja una visión más amplia de la inversión, alineada con la forma en que hoy compiten las compañías en cadenas de valor globales”, señala Martín.
Condiciones, requisitos y claves para acceder
En cuanto a las condiciones financieras, el importe mínimo por operación se sitúa en 50.000 euros, con plazos de amortización de entre cinco y diez años. La tramitación debe realizarse de forma digital a través de ICO Online. Además, la elegibilidad estará sujeta al cumplimiento de requisitos financieros y de solvencia establecidos en la convocatoria, por lo que la adecuada preparación técnica y económica de la solicitud será un elemento clave para maximizar las posibilidades de aprobación.
Esta línea se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno para sostener la competitividad internacional de las empresas españolas y responder al impacto que la evolución del comercio internacional y la incertidumbre arancelaria pueden tener sobre las pymes. El ICO actuará como agente financiero del Estado en la canalización de este instrumento, que combina préstamos y apoyo público para facilitar el acceso a financiación en condiciones más favorables, conforme a la normativa europea en materia de ayudas de Estado.
“Desde el punto de vista de las empresas, el elemento diferencial será la capacidad de estructurar proyectos que combinen inversión productiva con una estrategia clara de internacionalización. No se trata solo de acceder a financiación, sino de presentar iniciativas con impacto real en competitividad exterior, por lo que la preparación técnica de la solicitud será determinante”, concluye Martín.