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EDD: Nuevos modelos de negocio en Latinoamérica basados en el respeto a los Derechos Humanos

ZABALA y Repsol han mostrado en los EDD cómo es posible impulsar actividades empresariales respetuosas con las comunidades indígenas, a través del diálogo estado-empresas-pueblos indígenas

ZABALA Innovation Consulting y Repsol han mostrado durante los European Development Days ( EDD ) la experiencia basada en el creación de espacios de diálogo en Colombia entre el estado, la compañías del sector del petróleo y las comunidades indígenas del país.

Los European Development Days son el mayor encuentro europeo en materia de cooperación y desarrollo. Organizados por la Comisión Europea, los EDD reúnen a la comunidad de desarrollo cada año (alrededor de 70.000 participantes) para compartir ideas y experiencias de manera que inspiren nuevas asociaciones y soluciones innovadoras para los desafíos globales. El lema de este año se ha centrado en la lucha contra las desigualdades partiendo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible «Addressing inequalities: building a world which leaves no one behind».

ZABALA en los EDD

La sesión en la que participó ZABALA estuvo centrada en el diálogo público y privado y los aspectos de impacto del mismo, mostrando diferentes experiencias de emprendimiento en África y la experiencia de Colombia. En la sesión participaron Laura Atienza-Urcelay y María González de la Mata, policy officers de la Dirección General de Cooperación y Desarrollo de la Comisión Europea, y la consultora DAI, cuyo representante Ennmanuelle Moyart, moderó la sessión.

Mikel Berraondo, director del área de Innovación Social de ZABALA y experto en Derechos Humanos, expuso como el proceso de diálogo establecido con empresas como Repsol y Ecopetrol , autoridades públicas (Ministerio de Minas y Energía, y Ministerio del Interior de Colombia) y el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y ZABALA ha dado sus frutos con las comunidades indígenas de cinco regiones colombianas (Norte, Este, Oeste, Orinoquia y Amazonia) de la Alta Guajira.

El trabajo realizado ha consistido en la evaluación previa de impactos, identificando riesgos potenciales para las comunidades, implementando acciones de formación y mejorar sus condiciones de vida. De esta forma, se han establecido las bases para fomentar el diálogo inclusivo entre las comunidades indígenas, y el establecimiento de actividades de negocio sostenibles e inclusivas.

Espacios de diálogo en los EDD

Durante su intervención Berraondo destacó que, a través de este proceso, no sólo se ha establecido el diálogo, sino que también se ha consolidado el compromiso y las relaciones estables entre las comunidades indígenas y el sector privado. Repsol fue la primera de ellas, pero ahora se han unido otras compañías del sector.

Los principales desafíos para poder llevar a cabo este proceso han sido el establecimiento de un nuevo modelo de relación basado en la debida diligencia en derechos humanos y empresa: “Las empresas han asumido que la tierra y los recursos son propiedad de las comunidades indígenas”, ha puntualizado Berraondo.

El segundo desafío ha consistido en cómo hacer viables los casos de negocio. En este sentido se han ofrecido varios ejemplos. En uno de ellos una de las empresas petrolíferas decidió cambiar la ubicación de sus actividad por los riesgos culturales que suponía la actividad empresarial en la zona. “Las evaluaciones de impacto deben tener en cuenta todas las necesidades de la comunidad”, ha asegurado.

Asimismo, en la segunda parte del proceso de diálogo llevada a cabo el pasado mes, se ha decidido la creación de una escuela de negocio para líderes indígenas, de tal forma que las compañías implanten modelos de negocio innovadores basados en la debida diligencia. Para ello, también se está debatiendo cómo debe ser la implementación de los proyectos para compartir los beneficios entre todas la partes implicadas en los procesos, y cómo el Estado los puede apoyar.

Conclusiones

Estas experiencias, según ha perseverado Berraondo, demuestran cómo es posible construir modelos de negocio en el sector energético y petrolero que sean respetuosos con los Derechos Humanos. “Para asegurar esa viabilidad es imprescindible la participación en el proceso de las comunidades indígenas”, ha concluido.

Este proceso se ha desarrollado durante dos años de diálogos sectoriales, apoyados por el Gobierno de Colombia, en los que también las compañías han desarrollado capacidades en materia de Derechos Humanos para saber cómo deben operar.

Ya se están llevando a cabo iniciativas similares en otros países latinoamericanos para replicar esta experiencia.