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Zabala Innovation refuerza su liderazgo con éxitos en Misiones y Cervera del CDTI
La consultora acompaña al 20% de los proyectos aprobados en estas dos convocatorias
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Las empresas pueden presentar proyectos en cualquier momento y acceder a préstamos con tramos no reembolsables y tipos más bajos que los del mercado
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Las ayudas PID del CDTI se consolidan como uno de los instrumentos más atractivos para financiar proyectos empresariales de I+D, gracias a su ventanilla abierta, su estructura de préstamo parcialmente reembolsable y su flexibilidad técnica y financiera. Permiten a compañías de todos los tamaños afrontar desarrollos tecnológicos con menor carga económica y mayor seguridad fiscal, en un contexto donde la innovación es clave para la competitividad.
Las ayudas para Proyectos de I+D del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), conocidas como PID y articuladas en forma de préstamos parcialmente reembolsables, consolidan un interés creciente entre las empresas que buscan impulsar desarrollos tecnológicos sin someterse al calendario estricto de convocatorias convencionales. Su ventanilla permanente, la posibilidad de obtener financiación de hasta el 85% del presupuesto y un tipo de interés fijo inferior al que aplican las entidades financieras definen una combinación que, según los especialistas, está facilitando la puesta en marcha de iniciativas de investigación y desarrollo en un contexto de costes elevados y exigencia innovadora. “La continuidad de la convocatoria y su estructura financiera hacen que muchas compañías encuentren en los PID un instrumento accesible y atractivo para abordar proyectos que de otro modo se retrasarían”, sostiene Raquel Pinillos, consultora senior en Proyectos nacionales y gestora de referencia de proyectos CDTI en Zabala Innovation.
La convocatoria PID se dirige a empresas de cualquier sector que quieran crear o mejorar productos, procesos o servicios mediante actividades de investigación industrial o desarrollo experimental. Su diseño ofrece varias modalidades para adaptarse a distintos perfiles, desde proyectos individuales hasta consorcios nacionales de hasta seis compañías, pasando por iniciativas en cooperación internacional dentro de programas como Eureka, Iberoeka o Prima. También se incluyen propuestas vinculadas a partenariados europeos de Horizon Europe o a la capacitación tecnológica para presentarse a licitaciones internacionales, así como proyectos orientados a tecnologías duales o actuaciones estratégicas de gran tamaño. Esta amplitud permite que empresas pequeñas, medianas o grandes encajen sus necesidades de innovación en un marco común.
Uno de los aspectos más destacados del instrumento es su carácter de ayuda parcialmente reembolsable (APR). La empresa recibe un préstamo a largo plazo, a un tipo de interés fijo referenciado al euríbor a un año, y una parte de esa financiación no debe devolverla. Ese tramo no reembolsable puede situarse entre el 10% y el 33% de la ayuda, lo que reduce de forma efectiva el coste real de la operación. La devolución se extiende a lo largo de 10 o 15 años, con entre 2 y 3 años de carencia. Además, el CDTI puede conceder anticipos de hasta la mitad de la ayuda aprobada, con un límite de 300.000 euros y sin garantías adicionales, una característica que aligera las necesidades de tesorería en la fase inicial del proyecto.
La convocatoria exige que las empresas aporten al menos el 15% del presupuesto con recursos propios y fija un mínimo de gasto elegible de 175.000 euros. La duración de los proyectos oscila entre 12 y 36 meses, ampliables a 48 en el caso de consorcios nacionales. Los gastos de personal, instrumental, investigación contratada, consultoría, patentes, auditoría y aquellos asociados al cumplimiento del principio de no causar daño medioambiental significativo (DNSH, por las siglas inglesas utilizadas para indicar este concepto, requerido cuando hay cofinanciación FEDER) pueden imputarse como costes del proyecto. Las colaboraciones y subcontrataciones, frecuentes en proyectos tecnológicos complejos, no pueden superar con carácter general el 65% del presupuesto.
Para Pinillos, esta flexibilidad en los conceptos financiables y la amplitud de tecnologías admitidas facilita que proyectos con estructuras de coste diversas puedan concurrir. “El CDTI acostumbra a validar la mayor parte del presupuesto siempre que la empresa lo justifique adecuadamente, algo que no siempre ocurre en otros instrumentos”, explica. Los datos de Zabala Innovation indican que, de media, el organismo aprueba alrededor del 90% del presupuesto de los proyectos que acompañan, una cifra que la consultora vincula a la adaptación precisa de cada expediente a los criterios técnicos y financieros.
Estos incluyen elementos como la viabilidad tecnológica, la capacidad de la empresa o del consorcio, el potencial de explotación comercial, el impacto socioeconómico y la sostenibilidad del proyecto. Desde el punto de vista financiero, el CDTI analiza la solvencia de la empresa, el riesgo del proyecto y la adecuación de su estructura económica para afrontar la operación. Aunque el organismo puede solicitar garantías, existe un programa específico de exención para pymes y empresas de tamaño medio que permite reducir o incluso eliminar estas exigencias cuando se justifica la necesidad o el impacto potencial de la iniciativa. Esta medida se mantiene activa para mitigar las dificultades de acceso al crédito en un entorno incierto.
Otra cuestión que contribuye al atractivo de la convocatoria es su modelo de evaluación: a diferencia de las convocatorias en concurrencia competitiva, donde los proyectos compiten entre sí por un fondo limitado, en los PID cada expediente se examina de forma individualizada. Cabe destacar también que las APR son convocatorias abiertas, sin un plazo establecido de cierre, a diferencia de otras. Esta dinámica ofrece mayor previsibilidad a las empresas y evita la concentración de solicitudes en periodos concretos. Pinillos subraya la utilidad de este enfoque para la planificación corporativa. “La agilidad en la evaluación y la ausencia de un calendario cerrado permiten que las empresas presenten sus proyectos cuando realmente están listas, no cuando lo marca una convocatoria”, afirma.
Las ayudas PID incorporan además un elemento fiscal relevante para las compañías que tributan en territorio común. Al presentar un proyecto al CDTI, la empresa puede obtener un informe motivado vinculante que permite aplicar las deducciones fiscales por actividades de I+D de manera segura y sin trámites adicionales. Este mecanismo evita recurrir a certificadoras externas y, en el caso de las pymes, posibilita además la obtención del sello de pyme innovadora. La compatibilidad de estas ayudas con incentivos regionales, como los programas del País Vasco o Navarra, amplía las posibilidades de financiar un mismo proyecto con distintas fuentes, siempre que se cumplan las condiciones de acumulación permitidas.
El uso combinado del préstamo con tramo no reembolsable y los incentivos fiscales configura un esquema financiero que, para muchas empresas, resulta más ventajoso que los préstamos convencionales. En un escenario en el que el Banco de España situó el interés medio aplicado a las empresas en torno al 3,1% en septiembre, las resoluciones de noviembre del CDTI han fijado tipos cercanos al 2,2% para proyectos de grandes compañías. La diferencia, unida a los plazos largos y a la carencia inicial, mejora la capacidad de las empresas para repartir la carga financiera en el tiempo.
Según los datos internos de Zabala Innovation, la tasa de aprobación de proyectos APR acompañados por la consultora alcanza el 81%. Pinillos relaciona esta cifra con la preparación técnica y documental de las propuestas, especialmente en lo que respecta al plan de explotación comercial, un elemento clave en la evaluación. “El CDTI analiza con detalle la estrategia de mercado que respaldará el proyecto. Contar con un planteamiento sólido es determinante para avanzar en la tramitación”, señala.
El marco regulador incorpora el requisito del llamado efecto incentivador, que establece que la empresa debe presentar la solicitud antes de iniciar cualquier gasto del proyecto. Este elemento, común en ayudas públicas europeas, busca garantizar que la financiación modifica de forma efectiva la decisión de llevar a cabo la actividad de I+D y no financia actuaciones ya en marcha.
En un momento en el que la inversión en investigación y desarrollo se considera un factor de competitividad para las empresas españolas, las condiciones de las ayudas PID y su combinación de préstamo y apoyo no reembolsable se han consolidado como un instrumento relevante para impulsar nuevos productos y procesos. La diversidad de modalidades, la compatibilidad con fondos europeos y regionales y el refuerzo fiscal asociado al informe motivado sitúan a la convocatoria del CDTI entre las opciones más utilizadas para proyectos tecnológicos de calado. “Las empresas que valoran iniciar un proyecto de I+D encuentran aquí un mecanismo estable, flexible y adaptado a sus ritmos internos”, concluye Pinillos.

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Raquel Pinillos
Consultora senior en Proyectos Nacionales, Gestora de Referencia de proyectos CDTI

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