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ERC y EIC Pathfinder, dos caminos distintos para ideas innovadoras
La clave para optar al programa europeo adecuado está en definir si tu proyecto busca ampliar el conocimiento o convertirlo en tecnología aplicable
EIC PATHFINDER
La convocatoria Challenges, cuyo presupuesto alcanza los 120 millones de euros, cerrará el 29 de octubre

El Consejo Europeo de Innovación (EIC, por sus siglas en inglés) mantiene en 2025 su apuesta por la investigación de frontera a través del programa Pathfinder, concebido para transformar ideas radicalmente nuevas en tecnologías con potencial disruptivo. Tras el cierre en mayo de la modalidad Pathfinder Open, la atención se dirige ahora hacia Pathfinder Challenges, una convocatoria que permanecerá abierta hasta el 29 de octubre de 2025. Con un presupuesto de 120 millones de euros, EIC Pathfinder Challenges representa una de las oportunidades más relevantes del marco Horizon Europe para quienes buscan financiación destinada a proyectos de alto riesgo tecnológico y científico en fases tempranas de desarrollo.
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El EIC Pathfinder se distingue de otros instrumentos europeos porque financia la exploración de conceptos visionarios, sin exigir resultados inmediatos de mercado, pero con la expectativa de que puedan convertirse en las bases de futuras industrias. Los proyectos se sitúan en niveles de madurez tecnológica (TRL, en inglés) bajos, de 1 a 3, lo que implica que parten de principios científicos o tecnológicos aún en validación. A través de financiación pública a fondo perdido y un esquema de apoyo que incluye mentoría y servicios de aceleración, el programa persigue reducir la brecha entre ciencia de frontera y aplicaciones futuras.
La modalidad Challenges se centra en prioridades estratégicas definidas por la Comisión Europea, lo que la diferencia de la modalidad Open, de temática completamente libre. Esta orientación permite concentrar recursos en áreas con un alto impacto social y económico potencial, y al mismo tiempo introducir mayor flexibilidad en la configuración de los consorcios: a diferencia de la Open, donde se exige la participación de al menos tres entidades de distintos países, en Challenges pueden concurrir solicitantes individuales o consorcios reducidos, siempre que aporten respuestas ambiciosas y consistentes a los retos planteados.
En 2025, los cuatro desafíos seleccionados cubren un espectro amplio de disciplinas. El primero busca soluciones en biotecnología que permitan desarrollar cultivos resilientes al cambio climático y, al mismo tiempo, producir biomateriales sostenibles. El objetivo es combinar seguridad alimentaria y transición hacia procesos industriales menos intensivos en energía y con menor impacto en la biodiversidad. El segundo reto se dirige a la aplicación de la inteligencia artificial generativa en el ámbito médico, concretamente en el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Se espera que los proyectos integren grandes volúmenes de datos clínicos y de imagen para crear agentes autónomos capaces de ofrecer una visión integrada y personalizada de cada paciente.
El tercer desafío apunta al sector de la construcción. Bruselas plantea avanzar hacia sistemas de múltiples robots autónomos que cooperen entre sí para ejecutar tareas complejas en entornos dinámicos. Se trata de un enfoque que busca no solo incrementar la eficiencia, sino también mejorar la sostenibilidad y la seguridad en obras de edificación. El cuarto reto se inscribe en la economía circular y la transición energética: tecnologías de valorización de residuos que transformen plásticos mixtos, microplásticos, gases industriales o aguas contaminadas en productos de valor añadido, como combustibles, productos químicos o materiales renovables.
Cada proyecto podrá recibir hasta 4 millones de euros, financiados al 100% bajo el modelo del lump sum. Este formato introduce un cambio sustancial respecto a los esquemas tradicionales de la Comisión Europea: los beneficiarios no deben justificar costes reales, sino alcanzar hitos y entregables pactados, lo que simplifica la gestión y aporta previsibilidad. Más allá del apoyo económico, los proyectos financiados se integran en un ecosistema de acompañamiento que facilita el acceso a servicios de aceleración empresarial, tutoría experta y la posibilidad de evolucionar hacia fases posteriores de la financiación del EIC, como Transition o Accelerator.
La competencia, sin embargo, es muy elevada. En la edición celebrada en 2024, la modalidad Challenges recibió 415 propuestas, de las cuales 401 resultaron elegibles. Finalmente, solo 31 obtuvieron financiación, lo que representa una tasa de éxito en torno al 8%. Además, los consorcios seleccionados demostraron una dimensión internacional significativa, con participantes de hasta 48 países. Esta selectividad confiere prestigio a los proyectos aprobados, pero obliga a los aspirantes a preparar propuestas muy sólidas, con una narrativa científica clara y un enfoque convincente en cuanto a impacto potencial. El EIC pone especial énfasis en la interdisciplinariedad, fomentando la participación de equipos que integren diferentes campos del conocimiento, desde la biología sintética hasta la robótica avanzada o la inteligencia artificial.
El Pathfinder se concibe como la puerta de entrada a una trayectoria de financiación escalonada. La lógica del programa es que las ideas de hoy, aunque se encuentren en fase de laboratorio, puedan convertirse en las soluciones industriales de mañana. Para ello, el EIC acompaña a los beneficiarios más allá del proyecto inicial, ofreciendo posibilidades de transición rápida hacia instrumentos diseñados para acercar las tecnologías al mercado.
La otra gran modalidad del programa, el EIC Pathfinder Open, se cerró el pasado 21 de mayo con un presupuesto de 140 millones de euros. Esta convocatoria bottom-up, sin restricciones temáticas, ofrecía hasta 3 millones de euros por proyecto y exigía la participación de al menos tres entidades de diferentes países europeos o asociados. Su carácter abierto atrajo un volumen muy elevado de propuestas, reflejo del interés internacional por este instrumento. En 2024, de más de mil solicitudes recibidas, apenas un 5% consiguió financiación, lo que da una idea del nivel de competencia.

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Germán Zango
Líder del área de Ciencia y Educación en Proyectos Europeos

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