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Investigación

Dos vías para reforzar las capacidades de I+D con talento investigador

De un vistazo: lo esencial de este artículo

Doctorados Industriales 2026 y Torres Quevedo 2026 apoyan la incorporación de talento investigador a entidades que desarrollan I+D. La primera permite formar a futuros doctores durante cuatro años, mientras que la segunda financia durante tres años la contratación de personas que ya cuentan con el grado de doctor.

Dos perfiles de talento. Doctorados Industriales apoya a investigadores en formación, mientras que Torres Quevedo se dirige a personas que ya son doctoras.
Hasta cuatro años de apoyo. Doctorados Industriales financia cuatro años y Torres Quevedo cubre tres años de contratación.
Financiación según proyecto y entidad. Las intensidades de ayuda varían en función del tipo de actividad de I+D y de la entidad beneficiaria.
Más de 28 millones de euros iniciales. Las dos convocatorias suman 28,1 millones de euros de presupuesto inicial, que pueden ampliarse con otros 9 millones de euros.
Plazos muy próximos. Doctorados Industriales admite solicitudes hasta el 26 de octubre y Torres Quevedo hasta el 29 de octubre de 2026.

Las entidades que quieran reforzar sus equipos de I+D con talento investigador pueden aprovechar este otoño dos oportunidades especialmente valiosas: las ayudas Doctorados Industriales 2026 y Torres Quevedo 2026, ambas gestionadas por la Agencia Estatal de Investigación. Aunque se dirigen a perfiles distintos, las dos persiguen un objetivo común: facilitar que las entidades incorporen personal investigador para desarrollar proyectos de investigación industrial, desarrollo experimental y, en el caso de Torres Quevedo, también estudios de viabilidad.

Doctorados Industriales: formar talento investigador en empresas

Doctorados Industriales está pensado para empresas y otras entidades que quieran contratar a una persona investigadora en formación y vincular su tesis doctoral a un proyecto de I+D desarrollado en la propia entidad, ya sea en solitario o en colaboración con un organismo de investigación. La ayuda tiene una duración de cuatro años y busca favorecer tanto la formación doctoral como la incorporación temprana de talento científico al tejido productivo. Las pymes pueden presentar una solicitud y las grandes empresas, hasta dos, siempre que correspondan a proyectos claramente distintos.

La convocatoria financia una parte del coste de contratación, con un máximo anual financiable de 34.400 euros y una retribución mínima de 25.400 euros brutos al año. También contempla 8.500 euros para movilidad, hasta 40.000 euros de ayuda para otros gastos de ejecución del proyecto y 1.500 euros para matrícula de doctorado. La intensidad de la subvención varía según el tamaño de la empresa y el tipo de actividad, entre un máximo del 70% en pequeñas empresas para proyectos de investigación industrial y el 25% para proyectos de desarrollo experimental en grandes empresas. En el caso de entidades privadas y sin ánimo de lucro cuando se financien actividades no económicas, la intensidad de ayuda alcanzará el 100%.

“Para una empresa que quiere desarrollar una línea tecnológica a medio plazo en colaboración con un centro de investigación y, al mismo tiempo, formar un perfil muy especializado dentro de su propia organización, Doctorados Industriales puede ser una herramienta especialmente interesante”, señala José Ignacio Martínez, consultor del área de Ayudas nacionales de Zabala Innovation. “No se trata solo de contratar a una persona, sino de construir conocimiento interno alrededor de un proyecto concreto”, añade.

Torres Quevedo: incorporar doctores a entidades con actividad deI+D

Torres Quevedo parte de una situación diferente: la persona que se incorpore debe tener ya el grado de doctor. La ayuda financia durante tres años su contratación para participar en proyectos de investigación industrial, desarrollo experimental o estudios de viabilidad. Pueden solicitarla empresas, incluidas spin-off y jóvenes empresas innovadoras, además de centros tecnológicos, centros de apoyo a la innovación tecnológica, asociaciones empresariales y parques científicos y tecnológicos. Cada entidad puede presentar hasta tres solicitudes para proyectos o actuaciones diferentes.

En este caso, la contratación debe ser indefinida y a jornada completa. La retribución bruta anual mínima es de 29.650 euros y el coste máximo financiable asciende a 57.000 euros al año, incluyendo salario y cuota empresarial de la Seguridad Social. Las intensidades máximas dependen del tipo de entidad y de proyecto. Para pequeñas, medianas y grandes empresas, alcanzan el 70%, 60% y 50%, respectivamente, en proyectos de investigación industrial y estudios de viabilidad; en desarrollo experimental estas tasas bajan al 45%, 35% y 25%, respectivamente. Para centros tecnológicos, centros de apoyo a la innovación tecnológica, asociaciones empresariales y parques científicos y tecnológicos, las intensidades máximas son del 50% y del 25%, respectivamente.

En palabras de Leire Aguinagalde, responsable de la convocatoria en Zabala Innovation, “Torres Quevedo permite a las entidades reforzar o desarrollar nuevas capacidades de I+D  mediante la incorporación de un perfil doctor con experiencia investigadora ya consolidada. Para platear una buena solicitud conviene analizar no solo el currículum de la persona candidata, sino también cómo su incorporación va a cambiar o reforzar de forma real la actividad I+D  de la entidad”.

Plazos y presupuestos en 2026

Las fechas obligan a planificar con rapidez. Doctorados Industriales abrirá el 30 de septiembre y cerrará el 26 de octubre, mientras que Torres Quevedo estará abierta del 8 al 29 de octubre. La primera cuenta con un presupuesto de 8 millones de euros inicialmente, ampliables con 3 millones de euros adicionales; la segunda dispone de 20,1 millones de euros, ampliables en hasta 6 millones de euros.

“La proximidad de ambos plazos hace recomendable que las empresas no empiecen por la convocatoria, sino por su necesidad: qué proyecto quieren desarrollar, qué capacidades les faltan y qué nivel de experiencia debe tener la persona que se incorpore”, sugiere Martínez. “A partir de ahí, la elección entre formar a un futuro doctor dentro de la empresa o contratar a un investigador ya doctorado resulta mucho más clara”, concluye.