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IMPACTO EN MEDIOS

Lecciones sobre lo público-privado

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Guillermo Dorronsoro colabora con El Español para explicar cinco lecciones de la colaboración publico-privada.

Hay muchos profesionales que se forman en gestión pública, y también en gestión de entidades privadas, ya sean empresas u organizaciones sin ánimo de lucro. No hay tantas personas formadas en la colaboración público-privada, un conocimiento que será fundamental para el éxito de muchos de los proyectos que nacerán este año impulsados por los Fondos Next Generation.

Es cierto que existen algunos programas de formación centrados en cómo gestionar iniciativas PPP (Public Private Partnership) o CPP (Contratos Público Privados), pero muchas veces se orientan exclusivamente, o de forma prioritaria, a cómo enfocar la privatización de servicios públicos mediante contratos de concesión a largo plazo. Sin duda es un ámbito en el que interesa que hay profesionales formados, que entiendan bien las posibilidades y los límites de este tipo de proyectos…

El caso es que hay muchos proyectos compartidos entre el sector público y el privado que no se pueden simplificar en la figura del CPP. Un ejemplo concreto, es el trabajo compartido que deben llevar a cabo durante varias décadas entidades de ambos sectores para impulsar un nuevo sector de actividad económica en un territorio.

Porque si algo sabemos y hemos podido comprobar, es que los territorios que no son capaces de acometer estos procesos de transformación experimentan inexorablemente un declive.

Es más sencillo de decir que de hacer, desde lo público, y desde lo privado.  Porque apostar por una nueva actividad, tiene dos riesgos fundamentales: equivocarse en la decisión, y equivocarse en la implementación.

Estamos oyendo hablar todos los días de las fábricas de baterías que esperamos como el agua de mayo, o de las plantas de fabricación de hidrógeno verde. Equivocarse unos pocos años en estas inversiones (por llegar demasiado pronto, o demasiado tarde), o equivocarse de socios tecnológicos o industriales, puede acabar en una inversión de muchos millones en el dique seco.

La globalización ha complicado aún más esta ecuación. A nivel mundial se están librando batallas tecnológicas que decidirán los estándares que triunfarán en las dos grandes transformaciones económicas: la digital y la energética. Acertar en las apuestas requiere entender en profundidad lo que está ocurriendo (y además tener un poco de suerte…).

Me viene a la cabeza cuando, en 1999, Ericsson invirtió más de 30 Millones de Euros en el desarrollo de una planta de I+D y fabricación de productos de telecomunicaciones en el País Vasco, que contó como es lógico con un importante apoyo público. En el año 2003, la multinacional decidió el cierre completo de la planta que había llegado a tener 500 personas trabajando… Son cosas que pueden pasar con facilidad, en un mundo de gigantes en el que el poder se está concentrando cada vez más.

Incluso acertando en la tecnología, en el socio privado, y en el momento, hay riesgos adicionales. Traspasar los límites del Marco de Ayudas de Estado puede acabar en el mal trago de que la empresa beneficiaria tenga que devolver a posteriori los fondos (con intereses de demora). Los terrenos, los edificios, las infraestructuras y, más importante que todo lo anterior, el talento… De nada sirve atraer inversiones si no se consigue atraer detrás a las personas necesarias para hacer crecer y desarrollarse esos proyectos.

Si nos pasamos a la acera privada, el panorama no es tampoco sencillo. Con un nivel de incertidumbre como el actual, no es nada sencillo tomar decisiones sobre inversiones, y sobre la localización más adecuada para las mismas…

Asumiendo la dificultad de esta gestión pública, y de la privada, nos queda rizar el rizo y ver cómo somos capaces de sumar esa complejidad cuando para sacar adelante un proyecto, o un conjunto de proyectos, es preciso poner a colaborar ambas lógicas.

Porque es fundamental que cada parte defienda la suya, pero al mismo tiempo sea capaz de entender la del otro. Sería ideal tener gestores públicos que han transitado por lo privado, y gestores privados que han dedicado una parte de su carrera profesional al servicio de lo público.

No es el escenario más habitual últimamente, con gestores públicos que proceden mayoritariamente del universo de los partidos políticos, y gestores privados que no conocen ni entienden la complejidad de la gestión de recursos públicos.

Claves para reactivar la colaboración público-privada

Probablemente uno de los mayores retos para el éxito de las inversiones que apoyarán los Fondos Next Generation, será precisamente este: conseguir reactivar una colaboración público-privada que ha vivido en los últimos años horas bajas. Si tuviera que dejar algunas claves para esa reactivación, me centraría en cinco lecciones:

  • La primera, la necesidad de mantener una visión a medio y largo plazo en todo momento. En el corto plazo, lo público busca votos, y lo privado busca cuentas de resultados, y cuando tratas de sumar esas variables, sale lo peor de los dos mundos. Sin embargo, en el largo plazo las miradas convergen, porque buscan lo mismo: prosperidad, sostenibilidad…
  • La segunda, la importancia de ser capaz de asumir algunos riesgos, asegurar otros y compartir todo ello. Este es uno de los temas más delicados, porque no es sencillo encontrar equilibrios entre intereses públicos y privados en la ecuación de riesgos, garantías y rentabilidades.
  • La tercera, la absoluta necesidad de una gestión eficaz y transparente. El diablo siempre espera en los detalles, y solo con una gestión sólida, ordenada y comprometida, es posible superar las dificultades que irán apareciendo a cada paso. Y por gestión me refiero a todos los ámbitos funcionales, del legal al de marketing, del financiero al comercial.
  • Vamos ya por la cuarta, que tiene que ver con la gobernanza. En cualquier proyecto es clave saber quién manda, y en los compartidos entre el sector público y privado, mucho más todavía. Realmente, con buena gobernanza no harían falta las tres lecciones anteriores, porque garantiza la visión a largo plazo, la adecuada gestión de riesgos, y la supervisión del equipo de gestión.
  • La quinta y última es la más importante, y tiene que ver con las personas que protagonizan todo lo anterior. El compromiso, el rigor y la ética son claves, al igual que la empatía y la capacidad de solucionar conflictos y alcanzar soluciones negociadas a los retos. Estas cosas en parte se pueden aprender, y en parte se llevan puestas…

Si tú proyecto público privado aprueba estas cinco asignaturas, estás de enhorabuena. Seguro que habrá mucho trabajo y no pocos líos, pero seguro que estás adecuadamente preparado para afrontarlos.

Otro día hablaremos de las lecciones para la colaboración pública – pública, o interinstitucional que también se dice. A veces más complicada incluso que la público – privada, y no necesariamente porque entren en juego diferentes opciones políticas.

El reparto competencial, la necesaria dimensión de algunas apuestas exigirá colaboraciones entre diferentes niveles de la Administración, entre diferentes Departamentos, Consejerías o Ministerios.

La importancia histórica de la oportunidad que abren los Fondos Next Generation exigen sacar lo mejor de todas las personas, de todas las instituciones, de todas las empresas para que estemos a la altura del reto.

Guillermo Dorronsoro, Management Board Advisor en Zabala Innovation

ARTICULO ORIGINAL EL ESPAÑOL