El impuesto de sociedades y la I+D+i

El impuesto de sociedades y la I+D+i
04/10/2016
La deducción fiscal por actividades en I+D+i es uno de los instrumentos más utilizados para fomentar la innovación

El impuesto de sociedades español está siendo objeto de análisis en los últimos meses tanto por la Comisión Europea como por expertos. Se trata de un impuesto que acumula varios datos negativos y que puede hacer peligrar incluso el objetivo de déficit por su baja recaudación. Y muchos achacan su ineficiencia a las deducciones fiscales, especialmente a las de I+D+i.

España, a pesar de la rebaja en la Ley 27/2014 de 27 de Noviembre, del Impuesto sobre Sociedades, tiene uno de los tipos nominales más altos de la UE (el 25% frente a la media del 23% en el 2015). Hay países que cuentan con un tipo muy superior (Francia 38%, Portugal 31,5%, Alemania 30,2%) y otros inferior (Reino Unido 21%, Irlanda 12,5%). El nuevo Gobierno tendrá que afrontar reformas, por indicación de la Comisión, que afectarán a la modificación/elevación del tipo tributario si se desea cumplir con el objetivo del déficit.

Las deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades (que en la actualidad, se centran en el fomento de la I+D+i, creación de empleo, por inversiones en producciones cinematográficas y artísticas y creación de empleo para trabajadores con discapacidad) tienen como objetivo fomentar conductas por parte del contribuyente que repercutan positivamente en la sociedad.

Y es que cuando hablamos de incentivos fiscales a la I+D+i de lo que se trata es de fomentar la innovación, y por tanto de la propia competitividad empresarial. Los países más prósperos y con bajas tasas de desempleo lo son porque invierten en innovación. España está en el puesto 28 de los países más innovadores, según el último informe del Global Innovation Index 2016, muy por detrás de otros países europeos como Suiza y Suecia, que lideran el ranking. Parece necesario no prescindir de los mecanismos que disponemos, sino por el contrario fortalecerlos.

Con el objetivo de que las empresas superaran la incertidumbre en la aplicación de las deducciones, se crearon los Informes Motivados vinculantes para la Administración Tributaria, que consisten en la calificación de las actividades de I+D+i y sus gastos asociados por parte del Ministerio de Economía y Competitividad o por otros organismos como el CDTI, con carácter vinculante para la Agencia Tributaria. El informe motivado no es obligatorio para acogerse a la deducción por I+D+i pero sí muy recomendable. La calificación es vinculante (la administración tributaria tiene que asumir lo que pone en el informe) no así la cuantificación del gasto.

El proceso para la emisión del informe por parte del Ministerio tiene tres fases:

  1. Elaboración por parte de las empresas de la memoria de proyecto en base a los requerimientos del Ministerio y de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC).
  2. La entidad de certificación de proyectos de I+D+i realiza un informe técnico-económico certificado según directrices de ENAC y Ministerio.
  3. La empresa debe acudir al propio Ministerio presentándole las memorias que se entregaron a la entidad de certificación junto con los informes técnico-económicos emitidos por la certificadora. En base a toda la documentación presentada, el Ministerio emitirá su correspondiente Informe Motivado Vinculante (IMV).

En todo este proceso debemos destacar el papel que juegan tanto el Ministerio y ENAC por un lado como el CDTI por otro como garantes del cumplimiento del proceso. Las entidades acreditadas tienen auditorias periódicas para acreditar y mejorar el proceso de certificación.

En la actualidad, una gran mayoría de los inspectores aceptan el importe acreditado en los informes motivados y la emisión de los mismos son fruto de un análisis muy riguroso que difícilmente puede ser puesto en duda.

La deducción fiscal por actividades en I+D+i es uno de los instrumentos más utilizados para fomentar la actividad innovadora. En la actualidad, 20 de los 34 países de la OCDE cuentan con sistemas de incentivos fiscales.

El mantenimiento de la deducción en nuestro ordenamiento fiscal es, por tanto, imprescindible para incrementar nuestra competitividad. Es la receta si aspiramos a escalar posiciones en el escalafón de los países innovadores.